No sé si hay tal cosa como un buen momento para morirse. Nuestra cultura, que ha derivado en costumbre, de aferrarse a la vida y procurar extenderla a casi cualquier costo, parece refrendarlo. Pero todos vamos a morir. Y si intentamos hacer de nuestra vida algo útil, deberíamos aspirar a que nuestra muerte también lo fuera.
El repentino e indeseado fallecimiento del compositor e intérprete Juan Gabriel sucede en medio de un debate nacional desatado por la iniciativa presidencial de reconocer en la ley que las uniones entre personas del mismo sexo sean también matrimonio.
Alberto Aguilera Valadés no fue un activista de la causa gay. Nunca se le vio en plantones ni manifestaciones. No escribió artículos ni firmó desplegados. Tampoco marchó en el gay-parade. Pero no hizo falta.

