Domingo 17 de mayo. 12:30 pm. Pinche año de Leona Vicario.
Gil había terminado de hacer el quehacer cuando se estrelló con una nota de Pedro Domínguez en su periódico MILENIO: “el presidente Andrés Manuel Liópez Obrador inició su conferencia matutina extendiendo su felicitación a los docentes de México y a los trabajadores de la educación con motivo del Día del Maestro; aseguró que las maestras y los maestros son el alma del país”.
Cosa rara: no hubo ofensas para los maestros, el Presidente no les llamó borricos, ni mentirosos, ni miembros de la mafia del poder. Al contrario, presumió que cumplió su promesa de cancelar la reforma educativa. “Este día 15 de mayo, Día del Maestro, felicitamos a todas las maestras, maestros de México, de nuestro país, les agradecemos por todo lo que hacen, por la gran labor que realizan en la enseñanza de niños, adolescentes, jóvenes, estudiantes. Son nuestras maestras, nuestros maestros, el alma de México”.
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1:25 pm
Esa mañana presidencial, el Presidente dijo que todos los días se trabaja en su gobierno para prevenir la violencia de género, pero que 90 por ciento de las llamadas sobre este problema son falsas. Gil sufrió un soponcio. Tan bien que íbamos. “Lo estamos tratando todos los días, estamos en contra de la violencia que de manera irracional padecen las mujeres; estamos en contra del feminicidio y los crímenes de odios, eso debe quedar muy claro, por razones humanitarias, si fuéramos conservadores a lo mejor no nos importaría el tema, pero venimos de una lucha de años en defensa de los pobres, de los desvalidos, de los desposeídos, los más vulnerables, en defensa de las mujeres, hay constancia de eso (…) Ahora a los conservadores les da por decir que no hacemos nada, se equivocan, constantemente trabajamos en defensa de las mujeres, todos los días… El 90 por ciento de esas llamadas son falsas, está demostrado y no es solo por tratarse de llamadas, son las mismas llamadas que recibe el Metro sobre sabotajes, sobre bombas; la mayor parte son falsas, pero esto dicho, informado, por las mujeres del gobierno federal, por la secretaria de Gobernación, por la encargada por el Instituto de las Mujeres que están preocupadas por este tema y atendiéndolo”.
¿De dónde vienes estos datos? Sepa la bola. ¿Por qué hay tantas mujeres a las cuales les da por hablar y gritar que su padre, o su pareja, o su hermano las maltratan? Sepa la bola. Y, sobretodo, ¿tiene que ver la violencia de género y los feminicidios con las amenazas de bomba en el Metro? ¡Diantres! ¿Qué nos está pasando, Laureano?
El Presidente: “Vamos a continuar protegiendo a las mujeres, sin ser feministas, somos humanistas, entonces para que no se nos confunda, solo pedirle a todos que seamos lo más objetivos posible y que hablemos siempre con la verdad… Si yo tuviese esa información del incremento en la violencia lo tratamos, cada vez que podemos hacemos una revisión”.
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2:30 pm
La hora sagrada. Vaso corto, tres rocas de un tamaño respetable y uno de los libros que Gil ha leído en estos días de encierro, de silencio: Robert Lowell: Poesía (Vaso Roto, 2017).
Por cierto y cierta, Gil tiene otros datos: una nota de la redacción de su periódico La Jornada informa que “durante el primer mes de aislamiento por la pandemia del covid-19, en México se incrementaron 80 por ciento las llamadas de auxilio de mujeres que sufrieron violencia, dijo Sebastián Essayag, de la oficina para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)”.
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