Recomendamos: Los caminos de Dios, por Gil Gamés

Pasaron los años y Rigoberto logró por angas o por mangas ser delegado en Tláhuac por Morena. Ahí creció una banda que comercializaba droga, secuestraba, cobraba derecho de piso, en ‘fon’. El hermano de Salgado organizó una red de mototaxistas que repartían estupefacientes y trabajaban como ‘halcones’ de ‘El Ojos’.

Gil iba y venía entre las llamas de sus emociones. Rigoberto Salgado, delegado de Tláhuac, era el jefe de seguridad de la delegación en 2004, cuando tres policías encubiertos que investigaban el narcomenudeo en ese territorio fueron linchados salvajemente. Liópez era jefe impoluto del gobierno de la ciudad, Marcelo Ebrard era el secretario de Seguridad del Gobierno del Distrito Federal.

Pasaron los años, tantos como 14, y Rigoberto logró por angas o por mangas el cargo delegacional de Tláhuac como candidato de Morena. En ese territorio creció una banda poderosa que comercializaba droga, secuestraba, cobraba derecho de piso, en fon. El hermano de Salgado organizó una red de mototaxistas que repartían droga y trabajaban como halcones de El Ojos, un joven y sanguinario criminal que había diseñado una red delictiva en varias delegaciones. Todo esto y más podrá usted leer con los ojos de plato en los artículos de Héctor de Mauleón publicados en su periódico El Universal.

Más información: http://bit.ly/2ePWsl9

Autor

Scroll al inicio