Recomendamos: Los desafíos del cambio, por Liébano Sáenz

ES MUCHO LO QUE haypor delante. Los beneficios deben llegar a la economía popular y reducir la pobreza yla desigualdad. Este será un año de desafíos y deprueba. Mucho de lo que se haga bien dibujará el perfil de país a futuro


"El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente". Gustave Flaubert


El cambio que ha vivido el país ha sido profundo, real y desigual. La sociedad mexicana se ha transformado, también la política y las instituciones públicas. México es muy diferente al país de hace dos décadas; sin embargo, muchos de los valores y actitudes nos remiten al país que hace mucho tiempo dejó de ser. Ejemplo, se vive una democracia, pero las conductas de los actores políticos y de los ciudadanos remiten a valores autoritarios o a una relación crítica, pero pasiva con el poder.


El tema de la legalidad importa y mucho. Quizás sea el pendiente que más lastima el desarrollo integral del país. Es práctica común una actitud ambigua respecto a la ley: queremos que se aplique, pero en nuestro día a día no actuamos en consecuencia. Así es respecto al reglamento que remite a la vida cívica cotidiana o a las responsabilidades como ciudadanos. En el mejor de los casos transigimos entre una realidad que corre por su propia ruta y las obligaciones que se derivan de la ley. Se ha logrado mucho en materia de justicia y este año se inauguran nuevas instituciones como es la Fiscalía General de la República o las relacionadas con el nuevo Sistema de Justicia Penal. Es deseable avanzar en el apego a la ley; pero es una tarea que a todos corresponde, primero que a nadie a las autoridades o a quienes tienen un cargo de representación pública.


El tema del consenso corre aparte. Lo de ahora es precario, muy estrecho y coyuntural. Ya hemos dicho que la baja calificación o acuerdo en el desempeño de las autoridades es un tema estructural que se remite a una crisis generalizada de confianza y que por igual afecta a la política que a las instituciones públicas y privadas. La familia, la universidad, las fuerzas armadas o la Iglesia persisten a la cabeza de la confianza ciudadana, pero la baja a todos alcanza; preocupa que las instituciones de la democracia estén en el sótano del aprecio público. A pesar de sus virtudes y avances, en términos generales el INE ya no es valorado como en su momento fue el IFE. También los medios de comunicación convencional han sufrido una merma importante en la evaluación ciudadana y ahora compiten en desventaja con la información y comunicación digital, desventaja por la inmediatez, carácter interactivo y horizontalidad de esta última.


http://www.milenio.com/firmas/liebano_saenz/desafios-cambio_18_657714234.html

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