A Lorenzo Rosales Mendoza lo mataron hace apenas un mes en pleno centro de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Fue uno de esos asesinatos que parecen llenos de significado. El mensaje, sin embargo, fue solo para unos cuantos.
Rosales Mendoza fue uno de los 38 funcionarios detenidos en el sexenio pasado durante el llamado “michoacanazo” (se desempeñaba como ministerio público federal). Permaneció en prisión durante un año. En 2010 quedó en libertad y desfiló por varios cargos públicos. Finalmente fue nombrado secretario del Ayuntamiento en el municipio de Lázaro Cárdenas.
El 29 de diciembre de 2015 mataron a su hermano. El cadáver apareció en la madrugada, con el de otras tres personas, en la Autopista Siglo 21. Lorenzo Rosales ya no se presentó a trabajar. A nadie dijo las razones, pero todos las entendieron de sobra.
Su hermano era el narcotraficante de mayor rango en Michoacán luego de la caída de Servando Gómez, La Tuta. Se llamaba Carlos Rosales Mendoza, aunque era más conocido por su sobrenombre: El Tísico.

