Resulta lamentable que al final de la contienda electoral, cuando el tema ambiental había estado desdibujado, de repente aparezca enredado en un debate lleno de confusiones y exabruptos a raíz de los diez decretos de reserva de agua que el Ejecutivo federal anunció el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio pasado). Con beligerancia asombrosa se ha asociado a este instrumento de gestión del agua para la conservación con la falsedad de su privatización. Reserva de agua, vedas y concesiones son tres instrumentos diferentes, cada uno con su propio propósito y normatividad.
Ante la desinformación, el desconocimiento del público en general de cómo se administra el agua, lo novedoso del instrumento y lo sensible del tema, ocurrió la combinación perfecta para politizar y convertir a los recientes decretos de reserva de agua en un ataque al gobierno, desvirtuando su importancia ambiental y social.
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