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El día que renunció al gabinete el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, pedí una entrevista con el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya.


Me parecía periodísticamente relevante sobre todo por la enorme cercanía de Anaya con Videgaray, y los poderes que le otorgó el ex secretario de Hacienda al dirigente partidista para constituirse dentro del PAN en ventanilla única de negociación del presupuesto, lo cual le daba una fortaleza enorme frente a gobernadores y legisladores, apuntalando así su aspiración presidencial.


La respuesta que recibimos del área de prensa del PAN me dejó atónito: Ricardo Anaya con gusto tomaría la entrevista, siempre y cuando no se le preguntara del PAN.


¡Ah, caray! ¿El dirigente del PAN no quiere hablar del PAN? ¡Vaya, vaya! ¿Anaya en plan de condicionar sus entrevistas?


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