Recomendamos: Sueños de sueños, por Gil Gamés

Gil leyó en su periódico Reforma el artículo de Germán Martínez: “¿Anaya, Macron mexicano?”. Un ataque de pánico tomó el cuerpo y la mente de Gamés que, por cierto, no quiere molestar a los panistas y ex panistas, pero caracho, ¿nos hemos vuelto locos? Escribe Martínez: “Si Anaya quiere ser Macron, necesita dos ingredientes finales: abrazar con fe el credo liberal y exhibir tacto, reserva y cautela para sentar a acordar en una mesa a Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Juan Carlos Romero Hicks. Lo debe hacer pronto. Los nubarrones del Estado de México le pueden ensombrecer el horizonte”.


Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó como parte de sus cavilaciones: ¿Anaya puede parecerse a Macron? No, nunca, jamás, never in the life. Para abrir boca, el joven Macron fue asistente de Paul Ricoeur. Si la lectora y el lector no saben quién es Ricoeur, Gilga da un paso al frente: Ricoeur es uno de los pensadores más serios de la Francia de la posguerra. En 1956, Ricoeur obtuvo una cátedra en la Sorbonne. Desde entonces todo sería un camino hacia las alturas. Gilga conoce bien dos libros fundamentales de Ricoeur: Sobre la interpretación. Un ensayo sobre Freud, publicado en México por la vieja editorial Siglo XXI editores, y Tiempo y narración, tres tomos también de Siglo XXI, que Gamés conserva como arduas joyas del pensamiento occidental. Los jóvenes estudiantes combativos atacaban duramente a Ricoeur y le llamaban payaso al servicio del gobierno. Entonces él decidió abandonar Francia e irse a vivir a Chicago. Así pasa cuando ocurre. 


Comparación


Gil afirma esto: las comparaciones son odiosas. Es verdad: no se puede comparar al Joven Maravilla con Macron, aun cuando ambos tengan 39 años. Macron ha escrito novelas y ha tenido la decencia de dejarlas inéditas para dedicarse a la vida política. Además admira la poesía de René Char y debe conocer casi de memoria Furor y misterio. En consecuencia, Gil juraría que Macron conoce las obras de Robert Desnos, Louis Aragon, André Breton, Henri Michaux.


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