Federico Arreola ha dedicado una soflama a Gil Gamés en un artículo publicado en SDPnoticias en el cual declara la inexistencia de Gilga. Dice don Fede que no existe Gamés. Pregunta Gil: ¿existieron El Duque Job, Micrós, Fidel, El Nigromante? Don Fede no brilla por sus luces ni por su cultura general, pero tal vez un día entenderá ese asunto de los seudónimos en las letras mexicanas. Fede: se vale consultar Wikipedia y no necesariamente el libro clásico del seudónimo de doña Carmen Ruiz Castañeda.
Arreola la emprendió contra Gil porque éste se atrevió a criticar a Sabina Berman después de que ésta hiciera en su periódico El Universal una defensa de Alfredo Jalife y una burla de las 142 personas que le mostraron al Presidente en una carta por qué Jalife “no es una buena persona”. Ahora mal sin bien: Arreola llama a Jalife “racista, homófobo, antisemita, hasta nazi”. Oiga, Federico: de acuerdo. Por cierto, Arreola, a la dramaturga Berman no le incomodan los homófobos, misóginos, antisemitas y nazis, no escribió una sola línea al respecto. Le provocan escozor, en cambio, 142 personajes de la vida pública a los que considera desorientados. Allá ella. Santo y bueno.
Sigamos, don Fede. Gil y Arreola tienen coincidencias, eso que ni qué, salvo en la comedida servidumbre liopezobradorista de don Fede. Un sirviente, sí. Desvergonzado, también. Escribe y escribe con denuedo (gran palabra) Arreola, pero todos saben que lo hace para jalar la carreta del obradorismo. Sus razones y sus intereses tendrá, por cierto, y a Gilga no le importan ni las unas, ni los otros. La zafiedad no le espanta a Gamés, nadie que haya atravesado el río del periodismo nacional ha dejado de reconocer sus miserias.
La Doctora
Federico Arreola, una pregunta: ¿existió la Doctora Ilustración, a quien le daba hospedaje la sección “Por mi madre Bohemios”? La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena en pleno), Gil aprendió a leer los periódicos en esa sección y con esa Doctora. Algo de maldad siempre es necesaria para tener en las manos los periódicos y, si se puede, algo de gracia, de burla, de simpatía por el diablo, de otra forma Gilga no sabe cómo podría enfrentarse la realidad mexicana.
No se vaya, don Fede. No hemos terminado. En ésas estábamos cuando el Canal 11 del IPN dio la noticia de que John Ackerman y Sabina Berman estrenarían un programa en el canal que dirige el priista, Gil no se atreve a ponerle el ex, Álvarez Lima Limón. “John y Sabina”. En el anuncio ella sale de cilindrera y él come tacos. Muy bonito. Pero tiene usted razón, Arreola, Gamés no se explicó bien, o no supo hacerlo. No es el dinero lo que ha llevado a estos personajes a hacer el ridículo, al final pagan poco, es algo mucho peor: un grito desesperado de reconocimiento de ella; una plegaria de él pidiendo fama metido en un saco rosa. Ay. Todo esto, por cierto en un canal del Estado. ¿No importa, Federico? Tout va bien?
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