Cuando ya habían transcurrido más de siete horas de la sesión que definió la suerte de Coahuila, el consejero Ciro Murayama puso en evidencia el trabajo a modo de la Unidad de Fiscalización del INE.
Resulta que dicha instancia había notificado a los consejeros que ya tenía la comprobación de los gastos del PRI para una campaña en Facebook a favor del candidato a gobernador, Miguel Riquelme.
Pero según lo expuesto por Murayama, eso no sucedió y nunca se presentó una prueba de que se hubiera hecho la transferencia al proveedor del servicio, una empresa irlandesa de nombre Atelier Espora.
“Yo pido que los 648 mil pesos que se habían dado por buenos se retiren, porque no hay evidencia del pago en términos reglamentarios”, soltó el consejero.
Sin embargo Murayama fue apoyado por otros consejeros como Pamela San Martín, Benito Nacif y el propio presidente Lorenzo Córdova.
De manera que el ajuste prosperó y dañó las restas que el PRI necesitaba para llegar al Tribunal Electoral con menos gastos de campaña y librar así el riesgo de la anulación de los resultados del 4 de junio.
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