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Domingo 7 de junio, 10:00 am. Pinche año de Leona Vicario. Diarios dominicales en la mesa del desayuno. Una nota de la redacción de su periódico La Jornada informa que “ante las opiniones que se han derivado de los hechos violentos del jueves en Guadalajara, Jalisco, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que es tiempo de definiciones, nada de medias tintas, o se está por la transformación o en contra; o somos conservadores o somos liberales”. Gil entonó la creación de Vicente Riva Palacio: “Acábense en Palacio tertulias, juegos, bailes. Agítense los frailes en fuerza de dolor. La chusma de las cruces gritando se alborota. Adiós, mamá Carlota. Adiós, mi tierno amor. Murmuran sordamente los tristes chambelanes. Lloran los capellanes y las damas de honor. El triste Chucho Hermosa canta con lira rota: Adiós, mamá Carlota; adiós, mi tierno amor”.

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12:30 pm.

Un domingo encerrado y con pandemia es como para morir de tristeza. Y de inmediato la ofensa: el Presidente ironizó (es un decir) y dijo que un intelectual orgánico, Lucas Krauze Alamán, tomó partido o, mejor dicho, reafirmó su conservadurismo: “Qué bueno que se definan, que cada quien se ubique en el lugar que corresponde, no es tiempo de simulaciones, o somos conservadores o somos liberales, no hay medias tintas”.

Ofender, difamar, agredir, injuriar. ¿Qué le pachó al Presidente? Por cierto: ya quisieran tener un Lucas Alamán entre sus filas, ya no digamos un José María Luis Mora. Enrique Krauze puede sentirse elogiado, reconocido. Con la pena, pero no tienen en Morena altura intelectual, pura escamocha, medio pelo y pela. “Intelectual orgánico”, ¿de quién? Gilga se lanza del trampolín: el Presidente cree que conoce el pasado mexicano, pero Gil le tiene una mala noticia, nunca lo conocerá como Krauze.

Desde la refinería General Lázaro Cárdenas, en Minatitlán, Veracruz, ayer el Presidente repitió lo que decía “ese gran liberal, Melchor Ocampo: ‘los liberales moderados no son más que conservadores más despiertos’; es decir, no hay para dónde hacerse, o se está por la transformación o se está en contra de la transformación del país; o se está por la honestidad y por limpiar a México de corrupción o se apuesta a que se mantengan los privilegios de unos cuantos a costa del sometimiento y del empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos”. Perdón, pero no se entendió nada. Maestrolimpio, cochambre, escoba y trapeador. Extraño.

Manifestó también que si de algo se siente orgulloso, es de encabezar un gobierno humanista. Bueno eso está muy bien: el Tren Maya es un humanismo, diría Camus.

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