Con total solidaridad a Sergio Aguayo, que no está solo.
El partido en el poder tiene dos presidentes porque Bertha Luján, presidenta del Consejo, le dio ‘golpe de Estado’ a Yeidckol Polevnsky, presidenta del CEN, nombraron como presidente interino a Alfonso Ramírez Cuéllar, y la presidenta depuesta acudirá al Tribunal Electoral para ratificar la ilegalidad del Congreso que la derrocó. ¿Qué tal?
No pueden gobernarse a sí mismos, lo que explica por qué tampoco pueden gobernar al país.
Unos apuntan a destruir el INE, el Tribunal Electoral, el Estado de derecho, y otros pierden el tiempo en rifas del avión presidencial, pelearse con los médicos, hacer añicos el sistema de salud, y tiran la economía del país a crecimiento bajo cero.
En el gobierno unos prometen apertura energética, otros, cerrazón a la iniciativa privada. Dicen que van a continuar con el aeropuerto y días después los desmienten del propio Ejecutivo.
Las máximas autoridades invitan a los migrantes centroamericanos a venir a México para darles viaje todo pagado a la frontera norte, y otras máximas autoridades mandan a soldados y a la Guardia Nacional a apresarlos en el río Suichate, y también se mandan tropas a fortalecer el muro de Trump.
Morena es el fiel reflejo del gobierno, que tiene habilidad y vocación para destruir y está incapacitado para construir.
El problema de Morena es que su élite en realidad es una partida de fanáticos e intolerantes que no entienden de civilidad, de democracia, sino que viven en el pleito eterno.
Ese partido debió tener elecciones el año pasado y renovar su dirigencia, pero no pudo porque en las asambleas hubo pleitos físicos, sillazos, artefactos explosivos, balazos, heridos, candidatos excluidos del padrón, y debieron acudir el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que les ayude a gobernarse.
El Tribunal dijo que no podían citar al Congreso, y por supuesto que una de las tribus sí lo hizo, y aprovechó la ocasión para destituir –en ausencia– a la presidenta del partido y seis integrantes más del Comité Nacional.
Analistas dicen que lo anterior sucede porque el Presidente de la República “no ha intervenido” en la vida interna del partido. Sí, cómo no.
En la turbulenta tarde del domingo, la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, dijo: “Hubo por ahí un árbitro que nos sentó (a ella y a Yeidckol) a la mesa y ahí salió un acuerdo de unidad para emitir una sola convocatoria, firmada por ambas, y quedaban sin efecto los congresos emitidos por el CEN y el Consejo, y convocar a uno solo para atender la sentencia del Tribunal” (nota de Enrique Méndez, La Jornada de este lunes).
Más información: http://bit.ly/2GuDqv4

