Sin más preángulo (así se dice), Gamés se acercó a los periódicos que dieron la noticia: el SNTE busca recuperar obras de arte que forman parte del patrimonio sindical. Entre las piezas se encuentran 16 pinturas de las cuales cinco corresponden a murales de Diego Rivera. Murales, leyó usted bien. La Maestra Milagrosa gastó más de 3 millones de dólares en pagos a galerías de Nueva York. La Maestra no se andaba con pequeñeces: quiero murales de Diego y a callar, Ochoa. ¿Recuerdan a Rafa Ochoa?, aquel dirigente del SNTE a quien Elba Esther Gordillo azotaba cuando se equivocaba, y se equivocaba muy seguido. Diez azotes a Rafael Ochoa por incapaz. Ay, Ochoa, tú siempre con tus cosas, tú de verdad no das golpe, ¿cómo crees que de Diego Fernández de Cevallos?: ¡de Diego Rivera! Otros diez azotes por inculto.
Liberen a Willie y a Elba
Las imperecederas obras de arte compradas con dinero del sindicato iluminarían los muros de la Ciudad del Conocimiento en un terreno de Santa Fe, en el cual el SNTE edificaría edificios, diseñaría un museo en honor a Diego Rivera, construiría un hotel, una biblioteca de la mujer, un helipuerto. La maestra compró también un Toledo, piezas de Gabriel Orozco y Pedro Coronel. Según su periódico El Universal, en una nota de Teresa Moreno, “se trata de 15 cajas que contendrían piezas cuyo valor en conjunto supera los 30 millones de dólares puesto que contienen retablos que Diego Rivera ideó en el año de 1933 para el Rockefeller Center”.
Dicen los defensores de Elba Esther que el proceso en su contra fue desaseado, amañado. Debe ser cierto, pero ¿alguien puede explicarle a Gilga por qué La Maestra gastaba cantidades estrambóticas de dinero a discreción y cuando se le daba su regalada gana? Seguramente por su probidad, su honestidad, su amor al arte. Cuentan los que saben que en su amplísimo (sí, como el estudio) departamento de la calle Galileo, las paredes estaban tapizadas de grandes obras de artistas mexicanos. Los dirigentes sindicales mexicanos son potentados muy serios, pero de momento esa es otra historia. Por cierto, Rafael Ochoa ahora opera (así dicen los políticos) para Morena.
Más información: http://bit.ly/2HpXL4s
