Como se ha puesto de moda, Gil ha constituido una empresa fantasma. Para ello invitó a un señor que pasaba por la calle. Esta empresa se llama Gilarts & Company, y espera que algún gobierno estatal le venda a precio de risa algunos terrenos en los cuales se pueda construir un conjunto residencial exclusivo que luego revenderá al mismo gobierno a precios de lágrimas. Lector, lector, ¿les parece absurdo? Pues así han procedido los gobernadores Javier Duarte, de Veracruz; Guillermo Padrés, de Sonora, para desviar millones y millones de pesos del erario.
Las indagatorias (grandísima palabra) que se realizan ahora en Chihuahua, indican que el otro Duarte, César, creó durante su gobierno en Chihuahua empresas fantasma para depositar millones de pesos a proveedores por adjudicación directa. Gilga lo leyó en su periódicoReforma en una nota de Pedro Sánchez: el coordinador del gabinete, Gustavo Madero, y la secretaria de la Función Pública, Stefany Olmos, dieron a conocer las irregularidades: “El modusoperandidel Gobierno del Estado encabezado por César Duarte era burlar la ley de adquisiciones y la de obra pública (…) Esta práctica fue tan generalizada que más de 60% del presupuesto ejercido se adjudicó directamente a proveedores (…) Esta manera de operación incluía la realización de pagos por bienes y servicios a empresas fantasmas”. Así se une César Duarte al arte del desvío, esa forma superior de la transa majestuosa, el robo descarado.
También ha leído Gilga que los amigos y las amigas del gobernador le compraban al gobierno casas y edificios a precios increíbles. Te vendemos una casa en 80 pesos. Firmar las escrituras es un poco más caro: 150 pesos. ¿Te interesa?
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