Recomendamos también: La carroza, los poetas y el Conapred, por Gil Gamés

La carroza que llevaba los restos mortales de Juan Gabriel cruzó el puente Paso del Norte a las 6 de la tarde del sábado para dirigirse a la casa del cantante en Ciudad Juárez. Miles de seguidores a lo largo de 3 kilómetros hicieron una valla y cantaron al paso de las cenizas deJuanga. Después del homenaje privado, la urna partiría a la Ciudad de México para recibir honores en el Palacio de Bellas Artes.


México recuperaba el resuello al fin y se recuperaba de la postración, pues nadie sabía del paradero del cuerpo de El divo de Juárez y más tarde se ignoraba el sitio donde se encontraban las cenizas del cantautor (Gil siempre había querido escribir la palabra cantautor y en estos días la ha escrito dos o tres veces, pequeño regalo de la vida).


La televisión y la radio, los periódicos y los suplementos le dedicaron un espacio a Juan Gabriel, una crónica, un breve ensayo, un chispazo, una luciérnaga, una oración. Como todas las semanas, Gamés abrió las páginas de su suplemento Laberinto y encontró algo colosal, indómito, superlativo: tres poetas “de amplia trayectoria literaria” opinan sobreJuanga, su personalidad, sus canciones. Gil farfulló: vamos a leer esto antes de que el sábado tome camino rumbo al domingo. Entre los textos de Hernán Bravo Varela, Braulio Peralta, Guillermo Arreola y Enrique Patrón, hubo algunas explosiones. 


http://bit.ly/2c1ZGf5

Autor

Scroll al inicio