Cada mexicano disfrutó a su manera los festejos de 2010, el año del bicentenario. Omar Yunes Márquez, un enjundioso empresario treintañero, lo hizo con una admirable pasión por los buenos negocios:
En 2010 compró cinco empresas en Oviedo, Asturias; adquirió mediante firmas de papel un par de condominios de lujo en Manhattan con valor de cuatro millones y medio de dólares; se hizo de una casona en Polanco por cuatro millones 496 mil pesos; registró la empresa Planta de Ideas SA y estableció Yandai SA, la razón social que en los años posteriores haría suya por 80 millones de pesos una docena de franquicias del restaurante Sushi Itto.
Y aunque para su padre Miguel Ángel Yunes Linares, ahora candidato de la coalición PAN-PRD a la gubernatura de Veracruz, su hijo es todavía un pequeño empresario que ha forjado su patrimonio gracias a los restaurantes que comenzaron a operar en 2010, lo cierto es que Omar empezó a armar su fortuna años antes, cuando su padre se hallaba en uno de los picos de su carrera política.
Por ejemplo, en 2007, cuando tenía sólo 29 años de edad, Omar había adquirido un condominio en Polanco con valor de cinco millones de pesos. En 2009 había hecho lo mismo con una casona, también en Polanco, por cuatro millones y medio.
Diez millones de pesos. Esa era la plataforma. El despegue llegaría con 2010, el año del bicentenario. Un gran año para Omar.
Luego se pondría mejor.
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