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Gil leyó con los pelos de punta y punto el documento que el presidente Peña expuso para el “Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena), de nuevo la carreta delante de los caballos. Con un chispazo de lógica política, el gobierno de la República debió presentar primero el documento y luego anunciar (ar­ar) la intervención del aumento a la gasolina. En cambio, le pegaron al panal como si fuera la piñata. Después de ahogado el pozo, tapan al niño. Mju.


Según este documento, el sector empresarial “se compromete a observar que no se incrementen los precios”. Mju. Gil pregunta: ¿esto no incluye el precio de la gasolina, cierto?, porque están pasando cosas muy extrañas en este mundo raro. Los sectores laboral y del campo “permanecerán atentos y vigilantes a efecto de denunciar los casos de abuso o incumplimiento al compromiso anterior”.


Gilga se pregunta con curiosidad intensa: ¿cómo se logra la atención y la vigilancia? ¿En cuclillas, oteando al horizonte, con lágrimas en los ojos, jugando un, dos tres, calabaza? Solo Dios sabe. Por su parte, Gamés se ofrece sin interés alguno ni bono ni gratificación a permanecer atento y vigilante, como si jugara a las estatuas de marfil.


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