Gil estaba pensando en la política; así, sin más, en esa actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a una sociedad o a un país (cortesía de RAE). Al parecer es perfectamente normal que un senador de un partido decida apoyar a un político de otro partido que además ha insultado, ofendido, quizá humillado a la organización del senador. Todo es muy raro, caracho, al senador Barbosa no le parece que al apoyar a Morena y a Liópez incurra en alguna contradicción. Además afirma que seguirá al frente de la coordinación de los senadores perredistas. Un simpatizante activo de Morena que sigue en el PRD.
Si Gamés no se equivoca, estas cosas pasan cuando se privilegia la acción y se tiran a la basura los principios, con todo y senador. Las personalidades escindidas cada vez serán más comunes. En otros tiempos se le llamaba la cargada, ¿o no, senador Barbosa? Liópez aparece como puntero en una carrera en la cual aún no hay competidores. A la cargada. El senador no abandonará el PRD: "No me voy, no me voy y no me voy". Está bien, está bien y está bien. Si se trataba de llevar a lo que queda del PRD al borde del abismo, el senador lo ha logrado. La mayoría de los senadores lo apoya: Luz María Beristáin, Fidel Demecis, Luis Humberto Fernández, Iris Vianey Mendoza, Dolores Padierna, Lorena Cuéllar, Raúl Morón. Todos y todas consideran que se puede apoyar a Morena militando en el PRD. Caracho. El ingenuo Gamés siempre pensó que militar en un partido impedía apoyar a otro. Todo cambia.
Más información en: www.milenio.com

