Recomendamos: Una reforma electoral posible, por Liébano Sáenz

ES MUCHO LO QUE debe ajustarse enla norma. De por medio no solo está el tema de equidad o del llamado piso parejo entre candidatos departido e independientes, también está el de transparencia y fiscalización rigurosa, particularmente el origen de los recursos para d gasto de campañas


La necesidad de una nueva reforma electoral es evidente. Son muchos los temas que exigen la atención del legislador. El cambio demanda responsabilidad y sentido de compromiso. Este reclamo suele ir acompañado por la pretensión de los partidos, legítima, sin duda alguna, de avanzar en una agenda a la medida de sus intereses. Las aspiraciones son excesivas y difícilmente podrán concretarse, sobre todo si precisan de cambios constitucionales. Pero mucho puede resolverse en la reforma a ley ordinaria, especialmente colmar lagunas en diversos asuntos como el de los candidatos independientes y, de paso, mejorar el modelo comunicacional vigente.


El debate es, por sí mismo, útil. El PAN ha privilegiado varios temas y en los medios se ha destacado el de la segunda vuelta, propuesta que de antemano el PRI y otras fuerzas políticas rechazan. Hay sólidos argumentos a favor y también en contra. No es solo una cuestión de legitimidad, también lo es de gobernabilidad. Una de las debilidades del modelo que propone el PAN es que desvincula la elección de legisladores de la de presidente o gobernador. Esta circunstancia eleva la posibilidad de tener ejecutivos electos con precaria fuerza legislativa, uno de los problemas estructurales del régimen presidencial.


El PRI ha reiterado su demanda de reducir el número de legisladores en las Cámaras federales. Lo discutible es que la propuesta se centra en disminuir la cantidad de legisladores electos por representación proporcional, lo que supone efectos de sobrerrepresentación, es decir, un margen más amplio para que un partido tenga una proporción de legisladores mayor al porcentaje de votación. Esta sugerencia afecta al pluralismo y sacude en particular a los partidos medianos y pequeños. La génesis de la reforma política en México apunta al aumento de la proporcionalidad y de la pluralidad. Una buena salida sería igualar la integración proporcional con la de la mayoría relativa.  


http://www.milenio.com/firmas/liebano_saenz/reforma-electoral-posible_18_636716341.html

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