Gil acusa cansancio. Los días caen sobre sus hombros como una pesada losa que al mismo Pípila lo habrían doblado. El año baja la cortina (a Gil siempre le gusta bajar la cortina, y no es albur) y si tiraran esta página del directorio a un río, nunca emergería a la superficie, pues pesa mil kilos de fatiga. Ahora mal sin bien, la Arquidiócesis de México calificó como escandalosos los bonos secretos de fin de año de los diputados y senadores, por lo cual llamó a replantear el servicio público y a revisar las condiciones de la distribución de la riqueza. Anjá.
Gamés lo leyó en su periódico El Universal en una nota de Astrid Rivera y Suzzete Alcántara: “Bajo el título de ‘Los Inmorales’, el editorial del semanario Desde la Fe afirmó ante los drásticos recortes que sufrieron sectores como campo, desarrollo social, ciencia, tecnología, salud y cultura en el Presupuesto de Egresos 2017 resultan indignantes las elevadas designaciones destinadas a beneficios francamente escandalosos e insultantes para la mayoría de los mexicanos”.
En un gesto no del todo inopinado, Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: les cabe la razón a los curas (no empiecen, carambas, esto es serio y eclesiástico), para qué más que la verdad. Ahora mal sin bien: Gamés sabe que los jerarcas de la Iglesia nunca han transparentado sus ingresos. ¿Quién le paga a Norberto Rivera? ¿Por qué funciones y labores cobran los jerarcas de la santa Iglesia católica? Gil supone que la vida de Norberto no ocurre en la austeridad, ¿o sí? ¿Quién le paga? Así las casas (muletilla patrocinada por grupo Higa), no sean ustedes sinvergüenzas, los últimos que podrían protestar por los dineros públicos son personas que se encuentran en sus iglesias.
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