Entre ellas exigen respeto a las prestaciones laborales, muchas de las cuales, denuncian, han sido eliminadas; rechazan la evaluación por personal militar que, según dicen, “no tiene conocimiento de la función policial”. “No pertenecemos a la Sedena como lo han querido hacer”.
Asimismo, descartan vivir en cuarteles militares y exigen que el sueldo base quincenal debe ser de 15 mil pesos, libre de impuestos; horarios de trabajo conforme la ley; oficina de derechos humanos para los policías, además de que demandan la desaparición del polígrafo.
Entre otras cosas también piden la renuncia de todos los mandos a partir de comandantes de compañía hasta los directores pues acusan que son ellos quienes están inmiscuidos en corrupción y crimen organizado.
Tras ser agredida por policías inconformes en la base central de la alcaldía de Iztapalapa, la coordinadora Patricia Trujillo logró entablar conversación con algunos elementos y ofreció, en breve, resolver sus demandas.
Ante los medios, Trujillo dijo que existe disposición de diálogo y a que los demandantes escuchen las propuestas que se les ofrecen; además aclaró que ningún elemento será despedido y que serán respetados sus derechos laborales.

