Según Sheinbaum se practica la mayor libertad de expresión en la historia, pero van 10 periodistas asesinados y aumentan los casos de acoso judicial

Durante su mensaje político con motivo de su Primer Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum se ufanó de que en su gobierno no existe la censura y se practica la mayor libertad de la historia, además de que no se usa la fuerza del Estado contra el pueblo.

Sin embargo, apenas el pasado 26 de agosto, la organización Artículo 19 dio a conocer un informe en donde documenta que entre enero y julio de 2025 se registraron 51 casos de acoso judicial en contra de medios, periodistas e incluso ciudadanos, esto es, la utilización de las leyes por parte de personajes en posiciones de poder como un mecanismo de presión y censura a causa de sus opiniones o críticas hacia el régimen. En el reporte se destaca un particular abuso de la figura de violencia política de género para esta finalidad.

Entre estos casos destaca la demanda de la exconsejera Jurídica del Gobierno de Tamaulipas y actual presidenta del Tribunal Supremo estatal, Tania Contreras, en contra del periodista Héctor de Mauleón y el periódico El Universal, por una columna publicada en mayo pasado, donde se hablaba de los nexos gobierno estatal y del cuñado de Contreras, Juan Carlos Madero Larios, con redes de huachicoleros. Por influencia de Contreras el Tribunal Electoral de Tamaulipas impuso medidas cautelares contra De Mauleón y El Universal, como una multa económica, bajar la columna motivo de la disputa e incluirlos en el registro de violentadores.

Artículo 19 también destaca el caso periodista Jorge Luis González, de Campeche, demandado por el gobierno encabezado por Layda Sansores San Román, por el supuesto delito de odio y violencia de género. Entre las medidas impuestas, destacan la prohibición a José Luis González para ejercer el periodismo por un periodo de dos años, el cierre de su portal Tribuna, y más recientemente, la reciente designación de un interventor (censor) encargado de revisar sus publicaciones antes de que se hagan públicas.

También cabe citar los ataques de Gerardo Fernández Noroña, siendo presidente del Senado, en contra de periodistas que lo han criticado por diversas razones: su desempeño en el cargo que ocupaba, sus viajes, su enfrentamiento con el líder del PRI, Alejandro Moreno y a últimas fechas, la adquisición de su casa. Entre los informadores atacados resaltan Azucena Uresti, Leticia Robles de la Rosa, José Cárdenas, Ciro Gómez Leyva, Denise Maerker y Leo Zuckermann.

El senador usó el peso de su cargo contra el ciudadano Carlos Velázquez, quien lo increpó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; Fernández Noroña lo acusó de atacarlo y lo obligó a ofrecerle disculpas públicas, para lo cual usó los recursos del Estado, como el Canal del Congreso.   Esta acción contradice lo afirmado por Sheinbaum  de que la 4T no usa el peso de Estado contra el pueblo.

Pero acaso el caso más emblemático del abuso del poder, fue el la ciudadana Karla Estrella, quien por publicar un mensaje en su cuenta de X criticando a la diputada Diana Karina Barreras por nepotismo, fue demandada por violencia de género. El INE y el TEPJF, controlados por el oficialismo, le impusieron a Karla Estrella la obligación de publicar disculpas en su red social por 30 días seguidos a Diana Karina Barreras, esposa del presidente de la Cámara de Diputados Sergio Gutiérrez Luna.

A los casos ya mencionados, hay que agregar las descalificaciones de la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en contra de medios y  periodistas que la cuestionan, a quienes a menudo adjetiva despectivamente como comentócratas o conservadores, además de sugerir que eran beneficiarios de la corrupción. Asimismo guarda silencio cómplice ante las campañas digitales, impulsadas por comunicadores y medios afines al régimen en contra de medios críticos como Latinus, Etcétera, Reforma o Eme Equis.

Y como colofón, cabe recordar que en lo que va del sexenio de Sheinbaum han sido asesinados diez periodistas, que sumados a los 80 del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, son  90 comunicadores muertos en la llamada cuarta transformación. Esto coloca a México como uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo.

 

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