La tripulación que operó el Tren Interoceánico cuando descarriló, no contaba con licencia vigente ni con exámenes de aptitud, que incluyen pruebas médicas.
De acuerdo con documentación consultada por Latinus, el 28 de diciembre, cuando ocurrió la tragedia en que perdieron la vida 14 personas, dicha tripulación estaba conformada por el conductor del tren Felipe de Jesús Díaz Gómez; el maquinista Emilio Erasmo Canteros Méndez y el garrotero Juan Carlos Ojeda Cruz. La licencia del operador estaba vencida desde 2023 y la de sus acompañantes desde 2023.
En cuanto a los exámenes médicos con los que deberían contar, Díaz Gómez acreditó que los últimos estudios se los practicó en mayo de 2025, y los demás tienen por lo menos dos años sin presentarlos.
En los registros de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), también se asienta que el día del accidente se encontraba en el tren el jefe de despachadores, Ricardo Mendoza Cerón, quien tampoco cuenta con exámenes médicos actualizados; la última vez que los presentó fue en abril de 2024 y en ellos se indica que resultó “no apto”.
La Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario, corresponde a la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado realizar verificaciones a los concesionarios para constatar su operación y que los empleados cuenten con todos sus documentos en regla; dicha responsabilidad es compartida con la Secretaría de Marina, ya que de ésta depende la empresa Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec, operadora del tren.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó sobre la emisión de órdenes de aprehensión contra el conductor y el maquinista del tren, así como del jefe de despachadores, a quienes se acusa del delito de homicidio culposo y lesiones culposas, por conducir el ferrocarril a exceso de velocidad. Por lo que respecta a Emilio Erasmo Canteros, se encuentra prófugo.
La FGR no presentó cargos en contra del garrotero, toda vez que éste se presentó voluntariamente a declarar ante el Ministerio Público; en su testimonio admitió que, efectivamente, no contaba con su licencia vigente. Responsabilizó a la empresa operadora de tal situación.
“Quiero aclarar que yo seguí operando con la licencia vencida porque la empresa Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec no me había suspendido para realizar mis funciones, pues son ellos los que nos mandan a realizar la renovación, dado que la licencia se va renovando cada dos años”, señaló.
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