En una entrevista Donald Trump, presidente de Estados Unidos, recomendó investigar a políticos mexicanos por tráfico de personas y de fentanilo, mientras que Karoline Leavitt, su vocera, atribuye el traslado de 29 narcos a su propio gobierno y ni siquiera menciona al de México.
Este viernes la revista The Spectator, del Reino Unido, presenta como la primera entrevista de Trump concedida a una revista en su segundo mandato la que le hizo su editor Ben Doménech, con el título “President Trump: Biden blames Obama for losing the election”, realizada el pasado jueves.
Entre los temas que se trataron en esa conversación apareció el de su repetido discurso contra México por la migración y el tráfico de fentanilo, así como de sus cada vez más frecuentes acusaciones de la influencia del crimen organizado en el gobierno de México, las que inició incluso desde que aún gobernaba Andrés Manuel López Obrador y que ha mantenido con Claudia Sheinbaum.
En el marco de ese relato, el periodista cuestionó a Trump sobre si solicitaría rendición de cuentas a “políticos corruptos” que se han beneficiado tanto del tráfico de personas como de fentanilo.
Trump (quien, por cierto, es delincuente convicto según sentenció un juez de su país) respondió que aquellos políticos “ciertamente lo son”, por lo que Doménech insistió y fue más preciso al preguntar si incluiría a los principales político de México.
El presidente de Estados Unidos contestó: “Ciertamente, yo recomendaría que sean investigados. Ciertamente, va a depender de Pam Bondi, que es excelente en lo que hace”.
Biondi es la fiscal general estadounidense, titular del Departamento de Justicia, órgano que apenas el jueves, en un comunicado, afirmó que el traslado de 29 narcotraficantes mexicanos fue por la posición de fuerza que ha impuesto Trump y lo atribuyó también a que los cárteles mexicanos fueron declarados “organizaciones terroristas” sin hacer ningún reconocimiento a las autoridades mexicanas.
Pese a los amagos que ha hecho, al ser interrogado acerca de una acción militar en territorio mexicano contra los cárteles, Trump fue evasivo: dijo que eso es muy interesante, pero que si daba una respuesta veraz “es un desastre”.
También la mañana de este viernes, en el mismo tono del Departamento de Justicia se pronunció la Casa Blanca a través de su vocera, Karoline Leavitt, quien colgó la medalla de la extradición de los 29 narcotraficantes mexicanos a su gobierno, empezando por Trump, sin ninguna concesión a las autoridades mexicanas.
“El Presidente Trump ordenó al Departamento de Justicia y al Departamento de Estado que hicieran esto realidad, y la fiscal general Bondi y el secretario de Estado Rubio hicieron un trabajo tremendo para lograrlo”, escribió Leavitt.
La portavoz también denominó a Rafael Caro Quintero como “uno de los jefes de cárteles más malvados del mundo” y recordó que torturó y asesinó a Enrique Camarena, agente de la DEA, en 1985, y resaltó que el gobierno anterior permitió que criminales estuvieran libres y delinquieran “en todo el mundo”.
Leavitt concluyó que el gobierno de Trump “está declarando terroristas a estos matones, porque eso es lo que son, y exige justicia para el pueblo estadounidense”.

