El video de la “niña bien”, que a la fecha acumula 27 millones de visitas, constituye un acto anticipado de campaña, señaló Marco Levario Turcott, director de la revista etcétera.
Expuso que existen los elementos para acreditar que el material vulnera la legislación electoral al invitar a votar por una opción en particular, esto más allá de la opinión que cada quien tenga sobre su contenido. Apuntó que el INE, mediante queja formal de algún partido político o candidato, podría indagar sobre el origen y el financiamiento del video, del que ahora todos se deslindan.
En su participación semanal en la primera emisión de Noticias MVS, consideró que el marco normativo electoral en México es ambiguo y a la vez restrictivo, situación que es responsabilidad de los partidos políticos que lo diseñaron y aprobaron conforme a sus intereses particulares, mientras que el INE sólo tiene la obligación legal de aplicarlo tal y como está.
Este caso, explicó, es un ejemplo de cómo se buscan los resquicios para evadir la ley y colocar en las redes sociales un contenido propagandístico, que cumple con el objetivo para el que fue creado y además, sirve para marcar la agenda mediática y generar una amplia discusión pública.
Por otra parte, Levario Turcott se refirió al escándalo que actualmente envuelve a Facebook debido la utilización que de sus datos hizo la firma Cambridge Analytica para influir en procesos electorales en Estados Unidos y otros países, aun cuando el fundador de la red social, Mark Zuckerberg, pretendió minimizar el hecho hace dos años. Tan sólo el lunes, la empresa registró pérdidas económicas por 40 millones de dólares por este asunto, que nuevamente abre el debate sobre la necesidad de que los grandes colosos de la información sean regulados, sin que ello se confunda con censura.
Sostuvo que los grandes colosos de la información como Facebook, Twitter, YouTube y Google, entre otros, son en los hechos poderes fácticos que ejercen una gran influencia en la toma de decisiones a todo nivel, así como en el intercambio público; el 70% de la población mundial está conectada a internet y de ese universo, entre un 90 y 95% lo está en Facebook y un 70% en Twitter, lo cual refleja sus alcances para difundir información, crear tendencias y formar opinión también.
Consideró que los miles de millones de datos personales que tienen en su poder estas grandes empresas, son una razón suficiente para que el Estado regule su actuación sin que ello implique transgredir la libertad de expresión; se trata, abundó, de instrumentar mecanismos de protección a la propia imagen y el derecho al olvido, como ya sucede en algunos países europeos.
Concluyó que es una medida necesaria, dado que ya ha quedado demostrado que no bastan las buenas intenciones de estas firmas por autorregularse, ni tampoco las convocatorias a los usuarios a no propagar bulos, ni mensajes de odio.
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