El portavoz de la Secretaría de Cultura federal, Antonio Martínez Velázquez, aceptó la autoría del Manual de Comunicación que circuló en redes sociales, en el que se da una serie de lineamientos a los servidores públicos de esta dependencia para atender las entrevistas de medios, sin embargo, negó que este documento atente contra la libertad de prensa.
En un comunicado, el funcionario aseguró que se trata de un material interno, muy similar a muchos manuales similares que se utilizan en instituciones públicas y privadas. Asimismo rechazó que su contenido no fue instruido desde la Presidencia de la República, reporta El Universal.
“Definitivamente, no atenta contra el ejercicio de la prensa, todo lo contrario: que nuestros funcionarios puedan comunicarse mejor con ustedes y en sus intervenciones públicas tengan datos y cifras”, adujo Martínez Velázquez en su pronunciamiento.
El documento motivo de la polémica se titula Manual de Comunicación y en él se emiten sugerencias para que los funcionarios de la Secretaría puedan enfrentar las “trampas” que les puedan tender los periodistas durante una entrevista y valoren si existe un “riesgo” de conceder una a algún medio determinado.
De hecho, existe un apartado titulado “Trampas” en el cual se les aconseja, entre otras cosas, no “engancharse” ni pelear ante las ironías; no permitir el parafraseo ante el uso de declaraciones propias o de terceros por parte de los reporteros; pedir tiempo en caso de una interrupción; no apresurarse a responder ante “silencios incómodos” y apelar a la audiencia cuando el periodista actúe como juez.

Trabajadores de la Secretaría de Cultura consultados por La Jornada, quienes pidieron el anonimato, consideraron que estos lineamientos entorpecerán el libre trabajo de la prensa, además de dar la pauta para la opacidad dentro de la dependencia. Asimismo, informaron que en lo sucesivo cualquier entrevista con un funcionario de esta dependencia deberá solicitarse con tres días de anticipación, previo llenado de un formato por escrito, y esperar la autorización del titular de Comunicación Social.
‘‘Los nuevos encargados no entienden que el trabajo periodístico no se programa, no podemos esperar tres días a que analicen la solicitud, con el riesgo de que nos digan que no se puede. O tal vez se iniciará una política de amiguismo en la que se otorgue la información a los medios afines, marginando a los que ejerzan un trabajo crítico”, dijo uno de los entrevistados por el rotativo.
Entrevistados por este mismo diario, algunos responsables de las áreas de comunicación social de instancias del sector cultural, calificaron el manual como “un desastre”, ya que es un intento de control o censura, además de que atenta contra la promoción de los derechos culturales.
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