La Jornada publicó un editorial completamente desfachatado en el que, con todo el discurso y el tono oficialistas, acusa a Lorenzo Córdova de ser “representante del bloque opositor” encabezado por Claudio X. González y, sin discutir las posturas de cuando fue funcionario, le atribuye “parcialidad” y “faccionalismo” en su desempeño en el Instituto Nacional Electoral (INE).
La Jornada le dedicó buena parte de su portada de su edición de este miércoles a una caricatura de Córdova y también publicó un editorial, titulado “Lorenzo Córdova tira la máscara” (que es la simple copia de una frase dicha por Claudia Sheinbaum el martes, para que quede muy claro que el periódico repite la voz del amo), en el que reprocha que el exconsejero del INE vaya a ser el único orador de la Marcha por Nuestra Democracia, organizada por varias organizaciones civiles y a realizarse el próximo 18 de febrero.
En su indigesta invectiva contra Córdova, el periódico predilecto del presidente Andrés Manuel López Obrador (muy cercano personalmente a la directora de La Jornada, Carmen Lira), afirma que la movilización es en realidad organizado por los membretes coordinados por González, con el objetivo de “poner fin a la llamada Cuarta Transformación e impedir un segundo periodo presidencial de Morena y sus aliados” (cualquier parecido con el “segundo piso” postulado por Sheinbaum no es casualidad).
Ya a toro muy pasado, ahora ese diario concede veracidad a las acusaciones que se le hicieron (desde el oficialismo, se le olvida mencionar) a Córdova por “parcialidad” y “faccionalismo” durante su gestión al frente del INE, y añade que sus “simpatías” están a la vista y que ahora es “representante del bloque opositor”.
Según La Jornada, eso explica “las decisiones irracionales, los exabruptos, las maniobras legaloides y las interpretaciones sesgadas de la ley que caracterizaron su gestión”.
Los ejemplos que La Jornada arguye para demostrar esa supuesta conducta no pueden ser peores: primero, los criterios para asignación de escaños plurinominales para las elecciones de 2021, que en realidad (y es lo que ofende a ese periódico) fueron para evitar la ilegal sobrerrepresentación de Morena, de la que había gozado con triquiñuelas tras las elecciones de 2018. Por supuesto, ese exceso en los escaños es inconstitucional.
El medio oficialista también esgrime la cancelación de las candidaturas de los morenistas Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán por no presentar sus reportes de gastos de precampaña, pero omite decir que ella está muy claramente establecido en la ley electoral y que, además, fue una decisión ratificada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
El tercer vergonzoso ejemplo de La Jornada es el del periodo de Edmundo Jacobo Molina al frente de la Secretaría Ejecutiva, asunto que quedó zanjado muy claramente al establecerse la diferencia jurídica entre lo que fue el Instituto Federal Electoral y el INE, lo que al oficialismo no le convenía entender. La argucia que defiende el diario gobiernista fue echada abajo también por el TEPJF.
Por supuesto, en su vergonzoso texto La Jornada jamás explica que las resoluciones a que hace referencia fueron tomadas por el Consejo General del INE, un órgano colegiado, y ratificadas por el TEPJF. Ese diario prefiere hacer trampa y presentarlas como si hubieran sido decisiones unipersonales de Córdova.
Tras mostrar claramente su enorme déficit en materia jurídica, La Jornada considera que, a falta de cuadros, con Córdova “las derechas reciclan a un personaje salpicado por la vieja lógica de cuotas y cuates con la que se repartieron (…) los cargos de los organismos pretendidamente autónomos”. En su confusión, afirman que con ello renunciaron a presentar a Xóchitl Gálvez “como la abanderada de una ciudadanía plural, ajena a los pactos corruptos y a las políticas antipopulares que llevaron a su derrumbe en las preferencias electorales”.
A continuación, La Jornada considera “impúdico” que Córdova haya pasado “en menos de un año”, “de árbitro a jugador estrella”, por lo que se debe “regular la práctica de la puerta giratoria” de funcionarios. Lo nefasto es que ese reclamo no lo haya hecho con ese énfasis el periódico gobiernista en dos casos: primero, el de Arturo Zaldívar, quien fue ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y se convirtió, incluso antes de dejar ese cargo, en parte del equipo de Claudia Sheinbaum, la candidata presidencial oficialista.
Segundo caso, el de Ernestina Godoy, quien fue titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y que, tras ser rechazada su reelección, de inmediato se sumó a la campaña presidencial gobiernista y ya es precandidata al Senado por Morena. Además, su reemplazo interino en la Fiscalía, Ulises Lara, ha seguido operando políticamente a favor del partido gobernante. Todo eso lo omite de manera burda La Jornada.
Finalmente, de manera desvergonzada, el periódico más beneficiado con recursos de publicidad de los gobiernos federal y de la Ciudad de México (desde 2019 han sido más de mil millones de pesos) repite la vieja cantaleta de los ingresos de Córdova como funcionario. Un editorial con el oficialismo más evidente y vulgar.
En su cuenta de X, Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, cercano a Córdova, le recordó a La Jornada otros hechos: “Ese @lorenzocordovav fue tan parcial en su presidencia al frente del @INE que: – votó por darle registro a Morena -organizó la elección en la que ganó AMLO -es responsable de todas las elecciones en la que ganó el oficialismo hasta el 2023. La mitad de la verdad es mentira”.
También, entre otros asuntos, hay que mencionar, por ejemplo, que Córdova votó en contra del registro del partido encabezado por Felipe Calderón, México Libre, que fue la decisión del Consejo General del INE, después ratificada por el TEPJF y festejada hasta por Andrés Manuel López Obrador.