10 películas sobre salud y epidemias para la cuarentena

Ahora con la cuarentena a causa del coronavirus COVID-19 no hay más remedio que quedarse en casa -privilegio de unos cuantos, hay que decirlo, porque mucho se ganan el pan día a día y para ellos no hay home office. He visto que muchos se quejan de aburrimiento por el encierro -no entiendo por qué: el trabajo de casa jamás se acaba, y siempre hay algo que limpiar, ordenar, revisar, acomodar y esta es la oportunidad para hacerlo. Hay montones de opciones de entretenimiento tanto in situ como virtuales y, por supuesto, el cine es, para mi gusto, una estupenda elección.

En este sentido, y sin que se piense que esta lista de sugerencias cinematográficas fomenta el masoquismo, hay una buena cantidad de películas que abordan temas de salud desde diversos ámbitos: el catastrofista, el de los futuros distópicos, el educativo, etcétera. Hay para todos los gustos. En este sentido, pongo a su consideración 10 películas, algunas más conocidas que otras, donde se abordan temas de salud.

1.    Seis días para morir (La rabia), (México, 1967). Película mexicana dirigida por Emilio Gómez Muriel con un elenco multiestelar, encabezado por José Gálvez, David Reynoso, José Elías Moreno, Joaquín Cordero, Sara García, Germán Valdés “Tin Tan”, Lucha Villa, Fernando Soler, José Elías Moreno y Adriana Roel. La película se inscribe en las producciones cinematográficas que buscaban impulsar campañas de educación e higiene en la población mexicana creando conciencia respecto a las enfermedades y la importancia de la vacunación. En Seis días para morir se aborda el tema de la rabia como un problema de salud pública. La historia transcurre en la Ciudad de México y buena parte de la locación fue en el Parque de Chapultepec. Tres niñas juegan con un perro que padece rabia -el can está enfermo porque su irresponsable dueño, no lo vacunó. El perro muerde al dueño y lame las manos de las tres niñas. Las autoridades sanitarias, al saber que el perro tiene rabia, buscan afanosamente por seis días a las niñas para salvar sus vidas. Un periodista sin escrúpulos ofrece ayuda a las autoridades en la búsqueda, siempre obsesionado con el protagonismo y la fama personal, sin saber que su propio pequeño también fue mordido por el animal rabioso. Como dato, ahora que todo el mundo está tan preocupado por el coronavirus COVID-19 conviene señalar que, la rabia, a diferencia de aquel, tiene una tasa de letalidad cercana al 100 por ciento, debido a que ataca al sistema nervioso central y provoca encefalitis. Sólo se conocen siete casos en el mundo de personas que se han recuperado tras padecer la enfermedad -entre ellos un chileno a quien los médicos le indujeron un coma en 2013 y que se recuperó. Felizmente Louis Pasteur desarrolló la vacuna en 1885 y gracias a ello la rabia ha perdido terreno en el mundo.

2.    Sicko. La perversión del sueño americano (Sicko), (Estados Unidos, 2007). Documental estadunidense del laureado Michael Moore en el estilo de este conocido cineasta en cuya filmografía destacan las denuncias a problemas sociales y políticos, principalmente de Estados Unidos, comparando su entorno con el de otras naciones. En Sicko, Moore realiza una crítica demoledora al sistema de salud estadunidense, considerado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el más deficiente respecto a los de los demás países desarrollados. El documental data de 2007 y no incluye, ciertamente, las reformas efectuadas por Barack Obama al sistema de salud estadunidense durante su gobierno. Sin embargo, es un testimonio demoledor sobre los gastos catastróficos que un ciudadano promedio debía enfrentar de cara a la enfermedad. Compara el sistema de salud de Estados Unidos con el de Canadá, Reino Unido, Francia y Cuba.

3.    Mis últimos días. Las invasiones bárbaras (Les invasions barbares), (Canadá-Francia, 2003). El galardonado realizador canadiense Denys Arcand, desarrolla en la secuela de La decadencia del imperio americano (1986), una reflexión filosófica acerca de la vida y la muerte, la juventud y la vejez, el perdón y la amistad. En la película se cuenta la historia de Rémy, personaje divorciado que tiene dos hijos, con quienes ha mantenido una mala relación. Uno de ellos, Sébastien, vive y trabaja en Londres. Rémy, quien reside en Montreal padece un cáncer terminal y su ex mujer, Louise, llama a Sébastien para que visite a su padre. A pesar de ciertas reticencias, Sébastien viaja a Canadá para reunirse con su padre con quien inicialmente discute -por las infidelidades pasadas de Rémy que causaron su divorcio- y por hábitos que Rémy critica de su hijo, como su afición a los videojuegos o el hecho de que no lea. Rémy es llevado a Vermont, EEUU por su hijo, para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento, pero más tarde regresan a Quebec, donde se muestra a un sistema de salud deficiente, saturado y rebasado por la demanda -con enfermos en los pasillos y el hacinamiento de los pacientes, mientras que la directora del lugar y un corrompido sindicato mantienes sin operar a la mitad del nosocomio. Sébastien soborna a las autoridades del hospital para que den una habitación privada y mejores cuidados médicos a su padre. En mi opinión formidable. Incluso si no quieren hacer caso a esta lista de sugerencias y sólo desean escoger una película, ésta es la buena. Mis últimos días. Las invasiones bárbaras recibió numerosos reconocimientos, incluyendo el premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood como mejor película extranjera.

4.    El amor en los tiempos del cólera (Love in the Time of Cholera), (Estados Unidos, 2007). Basada en la célebre novela de Gabriel García Márquez, la película, dirigida por el británico Mike Newell cuenta con un elenco encabezado por Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno y Benjamin Bratt. Ambientada en la Cartagena de finales del siglo XIX y principios del XX aquejada por una epidemia de cólera, narra el triángulo amoroso que se desarrolla entre Florentino Ariza (Bardem), enamorado profundamente de Fermina Daza (Mezzogiorno) quien, por presiones de su padre termina casada con el doctor Juvenal Urbino (Bratt). Bardem, devastado por esta situación, se consuela, a lo largo de los años, con cientos de aventuras amorosas hasta que el doctor Urbino muere y entonces decide buscar a Fermina, el amor de su vida. Si bien la película no es como la novela -yo prefiero, por mucho, la segunda- es de una manufactura correcta y cuenta además con la música de Antonio Pinto y Shakira.

5.    El año de la peste (México, 1979). En la extensa filmografía de Felipe Cazals no podía faltar el abordaje de las epidemias. Ubicada en el género de la ciencia ficción -que como he comentado en otras ocasiones, en muchos casos es más ciencia que ficción-, El año de la peste, adaptación de la novela de Daniel Defoe hecha nada más y nada menos que por Gabriel García Márquez, narra el alarmante incremento de casos de bronconeumonía provocada por la peste en la Ciudad de México que en ese momento contaba con 15 millones de habitantes. Uno de los primeros casos es el de un individuo de 53 años quien colapsó a bordo de una estación de la línea 3 del metro. Luego se suceden infecciones y decesos en una escuela en Tlatelolco. Poco a poco la población enferma y muere cada vez en mayores cantidades. El jefe de gobierno de la Ciudad de México y más tarde el Presidente de la república, advertidos por las autoridades médicas sobre la situación, ordenan ocultar el problema en aras de mantener la estabilidad social. Los alimentos vegetales son destruidos para contener la propagación de la enfermedad y hay desabasto. Las ambulancias recorren la ciudad con personajes ataviados en trajes amarillos semejantes a los Hazmat suits quienes van casa por casa buscando a los enfermos a quienes visten con una especie de bolsas de plástico y los confinan lejos de sus viviendas, las cuales son sanitizadas. Cuando los enfermos, que son muchos, fallecen, son llevados a fosas comunes a las orillas de la ciudad. El ejército y la policía recorren las calles para mantener el orden. Como suele ocurrir, en algún momento la epidemia cede, pero se mantiene al acecho para, tal vez, en el futuro, volver a irrumpir. Con un elenco encabezado por José Carlos Ruíz, Narciso Busquets, Alejandro Parodi, Daniela Romo, Tito Junco, Eduardo Alcaraz e Ignacio Retes, El año de la peste se alzó con el Ariel a la mejor película. Cualquier semejanza con la subsecuente producción de Hollywood de 1995 Epidemia (Outbreak) de Wolfgang Petersen, es pura coincidencia, claro que con la enorme diferencia de que la modesta producción de Felipe Cazals es mucho más interesante y mejor estructurada y más cercana a la idiosincrasia mexicana.

6.    Exterminio (28 Days Later) (Reino Unido, 2002). El exitoso cineasta británico Danny Boyle creador de Quisiera ser millonario, 127 horas, Trainspotting, La playa y Yesterday, entre otras producciones, desarrolló una aterradora historia estelarizada por Cillian Murhy, acerca de la epidemia provocada por la liberación accidental de un virus muy contagioso y destructivo. Unos activistas defensores de los derechos de los animales luchan por salvar a unos simios en quienes se prueba, en un laboratorio, la letalidad del virus. En consecuencia, el virus se disemina rápidamente en Cambridge y muy pronto genera un colapso en todo el país. 28 días después, Jim (Murphy) un ciclista que había sufrido un accidente, despierta en el hospital Saint Thomas de Londres, de donde sale para encontrarse con una ciudad desierta. Jim se enfrenta periódicamente a personas infectadas quienes lo atacan y conoce a unas cuantas que no lo están. La trama es semejante a The Walking Dead, aunque mejor estructurada. Los no infectados procuran la supervivencia no sólo respecto a quienes portan el virus, sino también ante un grupo de soldados que desean que dos mujeres sanas que acompañan a Jim, sean esclavas sexuales del contingente. A lo largo de la historia se confirma que sólo la Gran Bretaña está infectada y que la epidemia no se ha extendido a otras partes del mundo, por lo que existe la esperanza de que Jim y las dos mujeres, sobrevivan.

7.    Contagio (Contagion) (Estados Unidos, 2011). El creador de Sexo, mentiras y video, Erin Brokovich y Traffic nos presenta en Contagio un escenario muy parecido a lo que vive el mundo en la actualidad (vaya, hasta con la polémica del murciélago y todo). Con un guion de Scott Z. Burns, quien reconoce que se inspiró en las epidemias del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) de 2002-2003 y en la influenza A H1N1 de 2009, Contagio, con un elenco multiestelar -Marr Damon, Marion Cotillard, Jude Law, Laurence Fishnurne, Kate Winslet, Brian Cranston y Gwyneth Paltrow- cuenta la historia de una enfermedad viral que deviene en pandemia. El virus, identificado como MEV-1 hace estragos en Estados Unidos y en el mundo entero. Mientras los casos probados aumentan por millones, la Organización Mundial de la salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC), y autoridades sanitarias locales en la Unión Americana y en Hong Kong, buscan la respuesta a la pandemia mientras que el personal que apoya a la población se ve desbordado ante las compras de pánico y un bloquero sin escrúpulos, quien finge estar enfermo y señala en la red que todo es un complot y que si los enfermos toman una medicina homeopática se curarán. Esta película es, en exceso, semejante a la realidad, dado que Soderbergh buscó asesoría de expertos y el resultado es satisfactorio. En esta producción queda de manifiesto que el miedo y la ignorancia son peores que la enfermedad.

8.    Los hijos de los hombres (Children of men) (Estados Unidos-Reino Unido, 2006). Antes de Gravedad y Roma, Alfonso Cuarón ya había dado muestra de su virtuosismo. Acompañado de Emmanuel Lubezki, responsable de una fotografía deslumbrante, Cuarón nos presenta en Los hijos de los hombres al mundo en el año 2027. Se trata de un futuro distópico en el que, desde hace 18 años, no ha nacido ningún niño a causa de una extraña enfermedad y la humanidad se encuentra al borde de la extinción. Gran Bretaña es el único país que ha logrado sobrellevar su supervivencia, la cual es amenazada por los migrantes a quienes excluye y remite a campos de concentración. Theo (Clive Owen) un burócrata deprimido desde hace mucho tras la muerte de su hijo es buscado por su ex esposa Julian (Julianne Moore) para proteger a Kee (Clare-Hope Ashitey) una mujer indocumentada que milagrosamente está embarazada y es la esperanza de la humanidad. Theo aceptará proteger y llevar a un lugar seguro a Kee quien da a luz una niña que renovará la esperanza para los seres humanos.

9.    El club de los desahuciados (Dallas Buyers Club) (Estados Unidos, 2013). El quebequense Jean-Marc Vallée, creador de la aclamada mini-serie de HBO Big Little Lies, dirige este drama con Mathhew McCounaghey y Jared Leto en los roles estelares, ambos ganadores de sendos premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood por sus caracterizaciones, el primero, como un traficante de medicinas desde México para apoyar a los pacientes con VIH/SIDA, enfermedad que él mismo padece, y el segundo, un transgénero que lo ayuda en esta tarea. Ambientada en Dallas, Texas, a mediados de los años 80 del siglo pasado, cuando el VIH/SIDA aparece como problema de salud púbica en el mundo, Ron Woodroof (McCougnaghey) es diagnosticado con la enfermedad y se le informa que le resta un mes de vida. Como suele ocurrir ante una patología nueva para la que no existen vacunas ni antídotos, a Woodroof le prescriben una medicina que le hace más daño que bien, por todos los efectos secundarios que provoca. Por razones del destino viaja a México donde conoce a un médico estadunidense -que perdió su licencia para ejercer como galeno en EEUU-, quien posee otra medicina, esta sí, efectiva. Woodroof la consume y al paso de las semanas ve cómo mejora su salud y se le ocurre traficar la medicina al vecino país del norte para ayudar a otras personas que padecen la enfermedad. Independientemente de la pésima dicción que caracteriza a McCounaghey -oriundo de Texas corrobora aquello de que ningún nativo de ese estado habla inglés- su actuación y la de Leto son impresionantes: ambos perdieron un par de decenas de kilos para encarnar a sus personajes. La película también ayuda a sensibilizar en torno a lo que ocurre cuando aparece en el horizonte una enfermedad nueva, en torno a la que se, lamentablemente, se suelen crear estigmas sociales.

10. El jardinero fiel (The Constant Gardener) (Reino Unido-Estados Unidos-Alemania y RP China, 2005). Es una adaptación cinematográfica de la novela del exitoso John Le Carré del mismo nombre. La dirección de la película le fue encomendada al brasileño Fernando Meirelles, quien tras su laureada La ciudad de Dios (2003) se ganó el favor de Hollywood y los grandes estudios. El elenco lo encabezan Ralph Fiennes y Rachel Weisz. Tessa (Weisz) es una activista que trabaja para Amnistía Internacional y que busca desenmascarar a una multinacional farmacéutica quien prueba de manera ilegal en Kenia, dypraxa, un medicamento contra la tuberculosis que tiene efectos secundarios devastadores en la población quien, sin saberlo, es usada como conejillo de indias. Al corroborar sus sospechas e intentar denunciarlas, Tessa es asesinada y su esposo, Justin Quayle, diplomático de rango medio en la embajada de la Gran Bretaña en Kenia, investiga las causas de la muerte de ella. Justin desconoce la investigación que efectuaba Tessa. Al principio todo apunta a que ella le era infiel y entonces su muerte es resultado de un crimen pasional. Luego de indagar, Justin descubre que la persona con quien supuestamente la mujer lo engañaba era gay. Poco a poco ata cabos y se da cuenta de los experimentos de la farmacéutica con los lugareños kenianos. La película es de excelente manufactura y le valió a Rachel Weisz el premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood como mejor actriz secundaria.

P. D. Hasta aquí mis recomendaciones. Sin embargo, no quisiera dejar pasar la oportunidad para referirme a tres producciones que, no obstante abocarse a temas de salud y epidemias, en mi opinión deben verse únicamente bajo el propio riesgo del espectador. Estas tres películas son Filadelfia (Philadelphia) (Estados Unidos, 1993) de Jonathan Demme, estelarizada por Tom Hanks y Denzel Washington; Ensayo sobre la ceguera (Blindness) (Brasil-Japón-Canadá, 2008) del ya citado Fernando Meirelles, con Julianne Moore, Mark Rufalo y Gael García Bernal en los roles estelares; y Epidemia (Outbreak) (Estados Unidos, 1995) de Wolfgang Petersen, con Dustin Hoffman, René Russo, Morgan Freeman, Donald Sutherland y Kevin Spacey en los papeles protagónicos.

Si bien es verdad que Filadelfia es una de las primeras películas en tratar en el cine de Hollywood el tema del VIH/SIDA, lo hace de manera romántica y demasiado “cuidada” para no quedar mal con nadie. El protagonista, Andrew Beckett, un exitoso abogado, es despedido por la firma para la que trabaja por tener VIH/SIDA. Buscando una indemnización y exponer la discriminación de que fue objeto, contrata a un abogado, Joe Miller (Denzel Washington), quien acepta representarlo. La trama transcurre en tribunales, donde la firma intenta justificar el despido de Beckett por incompetencia mientras que Miller se esmera por demostrar la repulsión de los jefes de Andrew hacia su cliente, por ser este homosexual. Y lo consigue. El problema es que, si el espectador buscaba una reivindicación de los enfermos de VIH/SIDA o de la comunidad LGBT en la trama, se va a llevar una decepción. No niego que la película tiene buenos momentos, gracias, en buena medida, a Denzel Washington, actor que siempre cumple con las expectativas. Más allá de ello, El club de los desahuciados es más creíble y de mejor hechura.

Ahora quiero referirme a la película Epidemia (Outbreak) de Wolfgang Petersen. Se trata de una súper producción, de ensamblaje correcto que tiene todo lo que un espectador amante del cine de acción y del suspenso busca: una fiebre hemorrágica que se propaga por el mundo y mata sin piedad a las pocas horas; un héroe que busca salvar a la humanidad y un villano que quiere mantener el virus en el arsenal de armas biológicas del país por si llegara a necesitarse en algún conflicto armado en el futuro. Sin embargo, es más de lo mismo: desde que comienza la película ya se sabe que habrá una epidemia y que el héroe encontrará la cura. Pero así es Wolfgang Petersen quien, en sus orígenes, hacía películas en su natal Alemania con más valor artístico que comercial, pero al llegar a Hollywood se dedicó al cine de acción y a hacer dinero. Ni hablar.

Finalmente, en Ensayo sobre la ceguera (Blindness) se puede constatar que el director de La ciudad de Dios, El jardinero fiel y Los dos Papas, el brasileño Fernando Meirelles, es muy irregular. Lo mismo puede ofrecer una gran película, que bodrios como el aquí reseñado. En este caso llevó a la pantalla grande una adaptación del libro del Premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramago titulado Ensayo sobre la ceguera. Meirelles se hizo de un elenco encabezado por Julianne Moore, Mark Ruffalo, Gael García Bernal y Danny Glover para contar la historia de una extraña epidemia que produce ceguera. Saramago, desde que publicó su obra en 1995, fue buscado por diversos estudios de cine para llevarla a la pantalla grande y su respuesta siempre fue negativa… hasta que Don McKellar, guionista canadiense, lo convenció. El resultado es realmente una pena. Con histriones del calibre de Moore y Ruffalo, es increíble que se les haya desaprovechado con una trama absurda en la que jamás se le hace justicia a la obra de Saramago, para quien la ceguera es una metáfora sobre el declive y degradación de la sociedad. Como eso no lo entendió Meirelles, diversas asociaciones defensoras de los derechos de los invidentes protestaron airadamente contra la película, por presentar a las personas que carecen del sentido de la vista como imbéciles (sic) en la citada producción. Meirelles dice (aunque cuesta trabajo creerle) que ofreció una proyección de la película a Saramago de manera privada, quien rompió en llanto al terminar de verla. El director brasileño señala que Saramago estaba conmovido con la película y que le dijo “Fernando, estoy tan feliz de haber visto esta película como lo estuve el día que terminé el libro.” Quizá lo que Saramago quiso decir -y por eso lloró- es que estaba feliz de terminar de ver una película que destruyó por completo el sentido de Ensayo sobre la ceguera.

 

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