viernes 01 marzo 2024

A los simpatizantes de Xóchitl Gálvez

por Marco Levario Turcott

1. Varios analistas entre quienes me encuentro, hemos cuestionado (y lo seguiremos haciendo) la estrategia y las actividades de su candidata. Esa es la naturaleza del análisis que, desde luego, abarca a las otras opciones políticas. O sea, esa tendencia crítica continuará y es inútil intentar detenerla, más aún, es contraproducente emplear los mismos métodos de presión y chantaje que usa el aparato de gobierno en las redes sociales. Con esa actitud lo único que hacen es igualarse con su opuesto.

2. A ustedes les consta. Desde hace más de un mes advertí dos elementos clave: el primero es que la rebatinga de los partidos por las candidaturas estaba desdeñando el apoyo a la campaña presidencial, y eso ha sucedido. Un grave error de Xóchitl Gálvez es no haber intervenido para dimensionar esa dinámica (es decir, someterla a su campaña) y participar de la misma en la selección de candidatos. El otro yerro ha sido mantener como coordinador a Santiago Creel, quien carece de la intensidad y la experiencia que requiere esa responsabilidad. Cuando se le aplaude todo a la candidata no sólo asistimos a la degradación del pensamiento sino a la complicidad para que esos errores se mantengan. Los candidatos son reflejo de las limitaciones y las exigencias ciudadanas.

3. Xóchitl no pudo mantener su ritmo ascendente. La soberbia es mala consejera, también la inexperiencia, aunque poco a poco ha ido reconociendo errores y ajustando. Las dos recientes incorporaciones a su equipo son prueba de ello. Pero eso no se debe a la critica de su masa de fanáticos sino al pensamiento razonado.

4. Se entiende: son inevitables las expresiones sociales que semejan a rebaños, no a ciudadanos. Esos rebaños son masa enardecida pero no exigencia crítica. Hay, sin embargo, dinámicas venturosas que se desatan entre políticos y ciudadanos cuando hay interacción y la interacción sólo puede ocurrir en contextos de cultura ciudadana que exija mejores definiciones y prácticas de sus políticos.

5. Claudia Sheinbaum aventaja a Xóchitl (y si continúan sus errores, la brecha aumentará). Ese es el hecho, guste o no. Los berreos no borran la realidad sino que, en todo caso, ensordecen el intercambio público. La pregunta es, ¿esto es reversible? Y la respuesta es sí, a condición de un golpe de timón donde Xóchitl defina estrategias claras, se acompañe de los partidos y hable con los ciudadanos, lo mismo con quienes ya la conocen que quienes no. Y hacerlo mediante definiciones claras que la ubiquen como referente. El tiempo de la niña que avanzó vendiendo gelatinas ya pasó o, al menos, ya no le corresponde a ella enarbolarlo.

6. Xóchitl ya está haciendo cambios. Veremos pronto sus resultados, pero esos cambios no se deben a quienes, en las redes, mientan madres o agreden al otro que no piensa como ellos. En todo caso esas son expresiones pintorescas de las porras en los estadios. Por cierto, si seguimos con el símil de los estadios, qué vergonzoso resulta escuchar a la tribuna escuchando el grito homofóbico para insultar al otro creyendo que se apoya al equipo con el que se simpatiza.

7. Para que haya mejores jugadores se necesitan mejores aficiones. Aplaudirle al “Chino” Huerta por su forma de tirar los penales y su necedad es como aplaudirle a un candidato cada que cometen error porque así lo exige el amor por los colores o así lo exige la causa democrática. Que la candidata del Frente apoyara a Milei es un error enorme, más aún lo es de las gradas cuando éstas lo aplauden. El mayor ridículo es cuando la candidata se arrepiente, dice que no dijo lo que dijo, y la tribuna goza. Se entiende que haya políticos pequeños que defiendan el yerro, pero eso no significa que las gradas deban hacer lo mismo.

8. No sabemos si los cambios que ha hecho Xóchitl serán venturosos. Pero la candidata escucha y eso es positivo.

9. La oposición, para tener viabilidad, debe apelar a ciudadanos, no a borregos.

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