“El respaldo del PRI a las iniciativas que prohíben y penalizan al aborto en diversos estados de la República representa una franca traición al tradicional compromiso de este partido con los principios del liberalismo”, escribió John Ackerman el 3 de enero de 2010 en su colaboración para la revista Proceso, en el cual destacaba la fortaleza del Estado laico en México ante “el resurgimiento de fundamentalismos y sectarismos” no sólo en el país sino en todo el mundo.
Asimismo cuestionaba que el entonces presidente Felipe Calderón intentara sacar raja política de los festejos por los 200 años de la Independencia y los 100 años de la Revolución. Según Ackerman, la estrategia de Calderón era priorizar la celebración de la Independencia, con el enaltecimiento del papel de la Iglesia y la marginación del liberalismo mexicano. Advertía que los mexicanos no debíamos permitir una “reinterpretación conservadora” de los legados de la Independencia y la Revolución y por último, vaticinó que Felipe Calderón fracasaría en su intento por reinstalar un estado confesional y de intolerancia institucionalizada.
Ocho años después, John Ackerman se transforma y utiliza sus cuentas de redes sociales para promover la devoción a la Virgen de Guadalupe. El pasado 12 de diciembre, fecha elegida por el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador para registrar su precandidatura presidencial, Ackerman escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente:
“Me entristece que tantos mexicanos desprecian su propio pueblo y tradiciones. Prefieren el #BuenFin a la #VirgenDeGuadalupe. Venerar a la Virgen es amar a la patria, tener esperanza en un nuevo amanecer y seguir el ejemplo de lucha libertaria de #MiguelHidalgo. #YoSoyGuadalupano”
Ese fue uno de varios mensajes en los que Ackerman defendió el culto a la Virgen de Guadalupe y lo equiparó a la “lucha popular” por una “transformación” de México.
Me entristece que tantos mexicanos desprecian su propio pueblo y tradiciones. Prefieren el #BuenFin a la #VirgenDeGuadalupe. Venerar a la Virgen es amar a la patria, tener esperanza en un nuevo amanecer y seguir el ejemplo de lucha libertaria de #MiguelHidalgo. #YoSoyGuadalupano pic.twitter.com/hNr2yUa7Pm
— John M. Ackerman (@JohnMAckerman) December 12, 2017
Ackerman no sólo olvidó su discurso anterior sobre el Estado laico, sino que a diferencia de 2010, cuando advirtió una utilización política y religiosa de las fechas por parte de Felipe Calderón, esta vez no hizo lo mismo respecto a Andrés Manuel López Obrador.
Ante los cuestionamientos recibidos en este sentido por varios usuarios de Twitter, Ackerman se justificó con el argumento de que el laicismo “abraza a todas las creencias”.
Cabe destacar dentro de la discusión tuitera respecto a la hasta entonces desconocida faceta guadalupana de Ackerman, el reportero de Proceso, Álvaro Delgado, salió a su defensa con el siguiente mensaje:
“Tan respetable es creer en la virgen de Guadalupe o tener una religión que no creer en ella ni tener ninguna creencia religiosa. El laicismo, @JohnMAckerman, garantiza ambas”.
A propósito de Delgado, el 24 de mayo de 2015 escribió un artículo donde definía al Partido Encuentro Social (PES) como de orígenes protestantes.
Y más recientemente en su columna del 16 de noviembre de 2017 para El Heraldo de México, apuntó que el PES es conocido por su impulso a una agenda conservadora y señaló que en el pasado ha operado en favor de candidatos del PRI. Asimismo, sostuvo que dicha organización política tiene nexos cercanos con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Ahora, con motivo de la alianza electoral del PES con Morena, que finalmente se hizo oficial este miércoles 13 de diciembre, Delgado escribió tres días antes para el portal web de Proceso, un texto donde plantea:
“Aun cuando reconoce que hay antagonismos en las posiciones ideológicas del partido que encabeza, el PES, y Morena, Hugo Eric Flores habla de la posibilidad de una alianza electoral que ayude a Andrés Manuel López Obrador a llegar a la Presidencia. Flores ve al tabasqueño como el único político con posibilidades de llevar adelante un “cambio de régimen político”.
En una entrevista con el dirigente nacional del PES, Hugo Eric Flores, éste indica que los temas controvertidos, como la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, a las que el PES se opone abiertamente, no ha sido obstáculo para las negociaciones con Morena, al menos no con su dirigente nacional. Son otros los puntos a definir, como la cuota de cargos que les corresponderían, antes de dar el paso decisivo.
Admite que aunque a nivel de documentos, las agendas de ambos partidos son hasta cierto punto antagónicas, con tal de “cambiar el régimen”, el PES está convencido de colocarse “del lado correcto de la historia” al aliarse con Morena.
Y Álvaro Delgado parece convalidar esta postura con su ausencia de crítica a lo dicho por su entrevistado y el olvido de sus cuestionamientos anteriores al PES. De ahí, la complacencia de su texto, desde el título: “El PES se reinventa y va con Morena”.

Tanto Ackerman como Delgado, que han criticado constantemente las alianzas entre la derecha del PAN y la izquierda del PRD, tienen otra óptica de la alianza entre el PES y Morena:
Ackerman escribió el miércoles 13 de diciembre en Twitter:
“NO SE CONFUNDAN: Morena no modificará sus estatutos libertarios ni su avanzado programa de gobierno a partir de aceptar el apoyo del PES para #2018”.
Por lo que respecta a Delgado, este jueves tomó dictado de la “precisión” de Martí Batres, dirigente de Morena en la Ciudad de México
“La alianza con el PES es eso: una alianza. Es decir, una suma para impulsar puntos en común y en la que cada partido mantiene sus propios principios”.
El periodismo militante, al igual que los partidos políticos, adoptan su mismo pragmatismo y hacen a un lado su defensa histórica del Estado laico, cuando se trata de “colocarse del lado correcto de la historia”, que en este caso, es respaldar a Morena y su líder máximo rumbo a la elección presidencial.

