El patriota calló sobre la visita de Donald Trump (sólo descalificó a EPN). El líder de izquierda hace mutis sobre los matrimonios del mismo sexo y el derecho a la adopción y así se emparenta con el polo ideológico opuesto, la derecha conservadora.Tiende una cortina de humo para no definirse sobre la despenalización de la mariguana. El dirigente que se autonombra juarista ha hecho campaña en las iglesias y ha dicho que defenderá a pastores, nada ha comentado sobre la pederastia de los sacerdotes de la iglesia católica ni ha alzado la voz sobre la laicidad del Estado, no defiende la ampliación de los derechos pero si ha mencionado a Cristo. El líder habla de libros que no ha leído, se deslinda de uno suyo que dijo que escribió pero siempre no y ostenta honradez mientras no transparenta sus ingresos, o sea, en serio, y entrega el partido a su hijo en la ciudad de México. El político habla de honestidad valiente y ofrece perdón a “la mafia” para no extender rencores para sumarse así a la impunidad. Todo ello frente al silencio de sus seguidores -porque él es el dueño del partido- que deambulan por el bulevar de los sueños rotos sin poder situarse ni siquiera a la altura moral de sí mismos, porque aunque se dicen de izquierda no pueden, no saben disentir y esa es una tragedia para ellos.

