Hasta hace una semana el panorama en Morena era rosa. Encuestas incluso en la prensa fifí le eran favorables, sus tapados para la CdMx acapararon reflectores como si quien resultase ganador, tuviera pase automático al Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
Todo marchaba hasta que un mal cálculo político de López Obrador padre, hijo y corte morena, decidieron imponer a Claudia Sheinbaum en lo oscurito, disfrazando de democrática la imposición. La simulación cuesta el doble cuando quien la practica, dice combatirla.
Ricardo Monreal, operador capaz, excoordinador de la campaña presidencial de AMLO, exgobernador que comparte con el tabasqueño la misma ruta de membresías y deserciones, melifluo imitador para declarar guerras con palabras como “amor, paz, unidad, rectificación, trasparencia, honestidad y veracidad”, es hoy un animal político herido, y peligroso.
En sólo una semana Morena echó por la borda su perspectiva halagüeña, no exenta de obstáculos, pero con suficientes elementos para alimentar su optimismo. Hoy, gracias a AMLO, el panorama es otro.
A partir de la declaración del jefe delegacional en Cuauhtémoc, que será candidato a Jefe de Gobierno con o sin Morena, la construcción de escenarios panorámicos, integrales, no cesa.
Ricardo Monreal rompe con Morena. Encabeza una alianza ciudadana bajo los colores de Movimiento Ciudadano en quid pro quo para que el PRI le abra la puerta a Enrique Alfaro en Jalisco.
A MC se le suma el PVEM, que ya lo buscó y que algo pedirá en Chiapas. El PRI no suma, pero igual puede no restar. PRD y PAN, si concretan su alianza para la presidencial, pueden ayudar a Monreal vs. AMLO.
Ricardo Monreal rompe con Morena. René Bejarano y Dolores Padierna se mudan a Morena para contrarrestar la capacidad operativa del dolido zacatecano.
Chuchos, manceristas, Barrales y Galileos pactan apoyos morelenses, tabasqueños, michoacanos y chilangos a cambio de carteras y supervivencia. Si Morena no gana la CdMx, AMLO perderá un impulso emocional en el imaginario colectivo muy importante: perfora su red de protección en caso que una alianza de facto entre PRI y PAN lo derrote.
Pierde su proyecto filial para 2024. Si Morena se fractura en la campaña capitalina, las otras no le serán suficientes para albergar a tanto damnificado, tanto compromiso en vilo.
La imposición de Claudia Sheinbaum y la proyección de un López Obrador II para la siguiente contienda federal, le está costando más de lo estimado al jefe moreno.
La oferta de ir al Senado no convenció a Monreal, él propone reponer la encuesta con dos espejos o bien ir a una consulta abierta. Las opciones se agotan.
El eterno peor enemigo de AMLO es AMLO. PRI y PAN lo saben y aprovechan, el PRD hace valer su aportación de legitimidad, pluralidad, visión social. Su capacidad para unir a muchos, pero en su contra, es infinita.
Este artículo fue publicado en La Razón el 31 de agosto de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

