Andrés Manuel y los regaños de Silva-Herzog Márquez

Jesús Silva-Hérzog Márquez escribió ayer en Reforma:

“No veo el camino de la derrota de López Obrador. Si el debate de la semana pasada habrá pintado para algo habrá sido para definir con mayor claridad al segundo lugar. Poco más. El primer sitio sigue reservado para el tabasqueño (…)

“En la incredulidad de algunos grupos de poder se muestra más que un deseo, su indisposición para aceptar lo probable. Se trata de un reflejo antidemocrático, un impulso para -¿a toda costa?– un resultado temido. Porque vivimos la agonía de un arreglo político y económico, se percibe la tentación autoritaria de preservarlo. Es algo más que un deseo, algo más que la ilusión de controlar el proceso electoral. La exploración de la vía autoritaria ha empezado. El uso de la Procuraduría General de la República, las resoluciones del Tribunal Electoral son signos en verdad ominosos. Jugar con el proceso electoral es arriesgar el incendio del país.

“El reciente coqueteo del Frente con el PRI no solamente destroza las escasísimas credenciales de renovación que podía ofrecer esa opción partidocrática, sino que sugiere también que, en defensa de su poder, el bloque gobernante está dispuesto a cualquier pirueta –así sea la más aberrante– con tal de impedir la victoria de López Obrador. No veo el acercamiento de Anaya como un escarceo inocente y estratégicamente legítimo sino como un asomo de obscenidad”.

@lopezobrador.org.mx

Estos son mis comentarios:

La miopía o el astigmatismo son dos enfermedades que limitan la visión; no observar matices limita nuestra capacidad para prever acontecimientos o define un solo futuro. Por ejemplo, el debate presidencial no podía en sí mismo desbancar a quien ocupa el primer lugar según las encuestas; éste no es un evento aislado donde no existan otras variables, aunque, en efecto, el segundo lugar podría afianzarse y entonces aquí la pregunta: ¿es legítimo que el segundo lugar convoque al voto útil para dirimir el resultado en las urnas? Lo es. ¿Eso es aberrante u obsceno? No lo es, y no lo digo para contraponer el sermón de Silva-Hérzog con otro sermón sino para observar matices y evitar la miopía: el voto útil es una variable que, en la compleja dinámica política, podría desbarrancar el camino de la victoria de López Obrador. Quienes lo intentan tienen todo el derecho (y si ésta es una “opción partidocrática”, los demás partidos que apoyan al político tabasqueño también lo son; es inevitable: vivimos una democracia en donde los partidos son parte esencial de su entramado, nos guste o no).

Dice hoy Andrés Manuel López Obrador a sus adversarios: “Acepten lo inevitable”, tal y como Silva-Hérzog hace e invita a hacer a los demás en su artículo de ayer, lo demás es aberrante o cualquier pirueta (en ese terreno es natural para el articulista –quien por cierto no entiendo cómo a veces habla en tercera persona–; decía: es natural para el articulista que se alíen partidos tan contrastantes entre sí para apoyar a AMLO o que de pronto coincidan Alfonso Romo con Paco Ignacio Taibo II, Tatiana Clouthier con Manuel Espino y una larga lista que significarían el horror para Silva-Hérzog si no enarbolaran el triunfo de López Obrador). Tampoco dice nada el articulista sobre las recientes coincidencias entre el PRI y Morena.

El articulista mira el “coqueteo del Frente con el PRI” como un asomo de obscenidad; habrá que ver qué opina del deslinde que al respecto ya hizo Ricardo Anaya, pero sobre todo no vio, sí, Silva-Herzog no vio ni oyó lo que afirmó el pasado 24 de enero Andrés Manuel López Obrador cuando le preguntaron lo siguiente:

“–Para unir al país y gobernar en armonia, ¿estaría dispuesto a perdonar y fumar la pipa de la paz con Carlos Salinas y Enrique Peña, entre otros políticos, incluyendo algunos empresarios?

“–Sí, sí, no es mi fuerte la venganza”.

¿No le parece obsceno a Silva-Hérzog que para sustituir una partidocracia con otra, AMLO acepte el término “perdonar”? ¿Más aún, no le parece que el empleo de la palabra “venganza” no remite a la convivencia democrática? ¿Aquí no le parece “aberrante” al articulista el “coqueteo” del político tabasqueño con el gobierno federal y, en particular, con quienes ha llamado como “La mafia del poder?

Desde mi punto de vista la política es mucho más compleja y no admite adjetivos ni sermones, sino análisis sereno que incorpore todas las variables (aunque a lo mejor en este caso Silva-Hérzog no se enteró del “perdón” del actor político al que ya mira en la victoria).

Autor

Scroll al inicio