Apertura energética, lo que falta

Durante la primera etapa de la Ronda 1 de la apertura energética en México, sólo se pudieron licitar dos de los 14 bloques propuestos en un contexto complicado: de bajísimos precios del petróleo.

Ahora viene la segunda etapa de licitación en la Ronda 1 y, desde luego, las autoridades buscaron flexibilizar las bases de licitación para tener un mayor éxito. Pero falta más flexibilidad. Vaya, no se trata de regalar los bienes de la nación, pero si ya vimos que Pemex se va a quedar con todo lo elegido en la Ronda Cero, que los contratos de utilidad compartida donde gana el Estado son bien vistos, que los precios mínimos de referencia los puso Hacienda para obtener recursos, entonces: ¿no sería positivo irnos a las prácticas internacionales y flexibilizar más las bases de licitación? Porque, por lo visto en la primera etapa, el interés de las empresas está ahí, pero se cae ante los REQUISITOS.

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EL TEMOR A PEMEX Y LOS CONSORCIOS

La Comisión Nacional de Hidrocarburos todavía mantiene límites para formar consorcios, como si Pemex fuera a entrar en consorcios y ganar todos los bloques.

Es cierto que existía cierto temor, también en la Secretaría de Energía, a que sucediera algo similar al proceso de apertura de Colombia, donde Ecopetrol formó alianzas y se llevó varias licitaciones. No es el caso. Si Pemex (Emilio
Lozoya) ya salió a decir que le interesa participar hasta la etapa cuatro, de aguas profundas, ¿para qué mantener los límites de crear consorcios en las etapas dos y tres?

CNH DEBE FLEXIBILIZAR MÁS

Las medianas empresas podrían apostar por más bloques si fueran en consorcios. Mientras que ahora sólo pueden formar una alianza por etapa. Ahí la práctica internacional indica la creación de uno, dos o más consorcios por licitación.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos, y en particular Juan Carlos Zepeda, han dado la cara de lo sucedido en la primera etapa, pero sin duda se están quedando cortos para la siguiente etapa. Zepeda es un especialista, sabe invitar a inversionistas, ha transparentado como no se había visto la licitación, pero sí le estaría faltando una mayor flexibilidad que no sabemos si caiga en su cancha o de las demás autoridades.

PRECIO MÍNIMO: SE PODRÍA PUJAR MÁS

Por ejemplo, otro punto es el precio. El precio mínimo de referencia lo pone Hacienda (Luis Videgaray). Así debe ser. No se quiere malbaratar un bien del Estado mexicano. Pero no hay forma en que una empresa interesada en un bloque, si no llega al precio de referencia, pueda seguir pujando para tomar dicho precio o hasta elevar su oferta.

Recordemos que el formato fue muy transparente (lo cual es positivo y esa debe ser la medida correcta), pero rígido: cuando se conocía el precio de referencia y se abrían los sobres con las ofertas privadas, las empresas no podían seguir pujando para ir por más. En varios casos, las empresas interesadas señalaron que ellos, al ver la oferta, sí podrían haber empujado el precio hacia arriba, pero no estaba permitido. Esa tarea se la lleva Hacienda.

REDUJERON AVAL Y CAPITAL MÍNIMO

Por lo demás, sí hay flexibilizaciones interesantes que ya se hicieron. Se redujo el aval crediticio, donde se imponía que la casa matriz de la empresa privada o su filial en México tuvieran un capital contable muy elevado. Aquí ya se permitió que puedan presentar una carta de crédito no con el 100%, sino con el respaldo de 50% del capital mínimo. O el mismo aval de la casa matriz o filial bajó de seis mil a dos mil millones de dólares.

LA PALABRA LA TIENE ENERGÍA

Sin embargo, el tema de los consorcios, desde luego, puede revisarse al igual que el de tener una puja para alcanzar el precio mínimo de referencia y hasta superarlo.

Insistimos: la Comisión Nacional de Hidrocarburos ha hecho bien su trabajo, ha sido muy transparente. Pero después de sólo haber colocado dos de los 14 bloques licitados en la primera etapa, es obvio que, en un contexto de bajos precios del energético y con perspectivas de sobreoferta, la licitación se pueda flexibilizar.

Veremos qué dice la Comisión Nacional de Hidrocarburos (Zepeda) y, desde luego, la Secretaría de Energía (Pedro Joaquín Coldwell, y la subsecretaria Lourdes Melgar), porque, de seguir así las cosas, se corre el riesgo de parecer que hay poco interés en la apertura mexicana, cuando las empresas verdaderamente están interesadas.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 14 de Agosto de 2015, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página

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