Apunte sobre la poesía de Rafael Cadenas

El 10 de noviembre se anunció que el Premio Cervantes 2022 le era otorgado a Rafael Cadenas (Venezuela) por el conjunto de su obra, principalmente poética. Esta es la mayor distinción pública del idioma español, pero los libros de Cadenas —que también incluyen ensayos y traducciones— están escasamente disponibles, al menos en librerías mexicanas. Cuando en unos meses se lleve a cabo la ceremonia de premiación, Cadenas habrá cumplido 93 años. En su segundo libro de poesía (1958), Cadenas escribió que un poema podía ser un “diamante incumplido”. La larga carrera literaria de Cadenas merece lecturas y relecturas que la ponderen en la lógica del cumplimiento.

El Premio Cervantes 2018 se entregó a la poeta Ida Vitale en 2019.

Si cada poema es una reflexión sobre el lenguaje, hablar sobre poesía no puede limitarse a reiterar ese hecho: hay que tratar de asomarse a qué tipo de reflexión son los poemas de un autor. En el caso de Cadenas, pasó relativamente pronto de cierta ingenuidad en sus poemas iniciales —poblados de “sacerdotes” y “sacerdotisas”, “sibilas” y “brujos” y hasta de “posesos”, acaso intentos de acercarse a lo que concebía como magia— a sofisticados procesos de introspección de sí mismo y el lenguaje. Así, en uno de sus poemas en prosa registró la frase “universo oral de mi libertad”, que podría ser leída como alusión a la centralidad del lenguaje en la experiencia del mundo. Asimismo, la recurrencia del asunto en ciertos versos permite leerlos como lucha por la propia exploración: “enloquezco por corresponderme”. Un proceso —“no he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir brillos a lo que es”— en que el poeta se descubre acechado por trampas verbales y de percepción. Con el paso del tiempo, Cadenas parecía buscar despojarse de retóricas y supersticiones: “lo real dice/ con su lenguaje”.

El Premio Cervantes 2018 se entregó a la poeta Ida Vitale en 2019.

En sus poemas, Cadenas indaga y confronta las palabras. Por un lado, hay un impulso de conocer y comprender el lenguaje —“absorto en discusiones sobre el significado de las palabras”— pero, por otra parte, el poeta ubica en un lugar menor al lenguaje que “sirve para nada porque vive en significados” y es “mitigador”, “desarma”, “embota”, “oculta” y quita “poder a las cosas”. Se trata del lenguaje comprensible, cotidiano y que pasa por transparente. Sin embargo, para Cadenas esto no ha resultado en el facilismo del salto que cualquiera da —cuando se desliza que no habría palabras para enunciar algo— por el contrario, el poeta reconoce que circunda, sin alcanzar, lo que podría o no desear: “lo inefable no me quiere”. Su postura es preguntarse, “¿necesita palabras/ un rostro?”. Y su respuesta, aunque dubitativa, afirma sobre las cosas: “¿no se expresan/ con sólo estar?”, apuntando a la contemplación. Esta es actitud, si no de silencio, cuando menos de espera.

A Cadenas, como ensayista, le ha interesado la poesía de San Juan de la Cruz.

En la poesía de Cadenas, la exploración del lenguaje y el poema va acompañada de una tarea semejante alrededor de la figura del poeta. Un elemento de esta reflexión es deslindar que un mero “hombre desabrigado” no es un poeta. Sobre el poeta falso advierte: “tiende a lacerarse más de lo que acepta la poesía”. La clave es la poesía como algo recibido, más que construido. Cadenas ha identificado al poeta no como una persona con certidumbres sino como “amanuense asombrado”, “que trata de respirar/ por los poros del lenguaje”, aunque reconozca inacabable el proceso, “nunca he sabido de palabras/ tanto como quise”. Y, retomando lo que llamé actitud ante el lenguaje, el poeta dice: “no quiero estilo, sino honradez”. Además de algún despojamiento lingüístico, Cadenas parece delimitar el campo del poeta a una conciencia, que concibe como especial pues “al que apenas/ vive”/ le está vedado/ tomar la palabra”. Una honradez, e incluso anhelo de verdad, que son de improbable aprehensión, pero aspiran a estar basados en vivencias y que, cualquiera que sea el resultado, revelan una disposición coherente ante la creación poética.

Otra presencia constante en la obra de Cadenas es “el amor, que para mí era totalidad”. En algún periodo, el poeta anotaba: “me sentía inapto para el amor”. Esto lo vincula con otra posible caracterización, la de ser un poeta del fracaso. Cabe anotar que esto no es en forma alguna pose de heridas imaginarias —como la ridiculez de jóvenes que hacen gala de ser fracasados— sino testimonio de quien no ha conseguido huir de la frustración. Ante la “victoria”, Cadenas escribió “yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser”. En su mítico poema “Derrota” (1963) llega a la introspección —“me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado”— que implica colocarse por encima de los demás. Esta distinción entre los otros y la voz del poema crea una situación: “no encontraré nunca quién me soporte” (años después escribiría que en el matrimonio es “todo habitual,/ sin magia”). Desembocando en “que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo”. Posteriormente insistiría: “¿quién sabe ceder el paso al deslumbramiento como el que se siente incumplido?”. El poeta no como pequeño dios, sino como permanente derrotado.

Cadenas recibiendo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2018.

Además del Cervantes, Cadenas ha ganado recientemente la mayor parte de los grandes premios literarios internacionales de lengua española. Lo que ha ocurrido con libros de Annie Ernaux en la Ciudad de México en las últimas semanas —tras la noticia del Premio Nobel— es una excepción: los pocos disponibles se agotaron, algunos se han reimpreso, se han vuelto a acabar, se han resurtido; en medio de olas de publicaciones en redes sociales de quienes dicen estar descubriendo a la autora. Si en los relatos de Ernaux abundan los planteamientos que parecen de actualidad social, con Cadenas “el poema/ está donde menos se esperaba”, cuidando que su escritura sea “sin intención/ de acertar”. Ojalá la entrega del Premio Cervantes el próximo 23 de abril —fecha de conmemoración de la muerte del autor del Quijote— motive la disponibilidad de la obra y, sobre todo, la lectura de poemas de Rafael Cadenas; hacerlo no es pena alguna, vale diamantes cumplidos porque el escritor le ha dicho al poema: “eres más que tú mismo”.

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