Aristegui, un mundo raro

Vivimos un mundo raro: mientras una periodista que denuncia censura escribe en un diario, tiene un programa de TV semanal, un portal que lleva su nombre, es entrevistada habitualmente, participa en conferencias y aparece en la portada de una revista famosa (radiante, acicalada, bien cuidada su imagen y estudiada la sonrisa), otros periodistas en México son asesinados y nadie o casi nadie recuerda su nombre, por ejemplo Cecilio Pineda, muerto este jueves.


 



 


Sí, es un mundo raro, esa periodista, Carmen Aristegui, solo alude a los periodistas muertos como parte de su discurso con el que denuncia la censura de la que es víctima según ella, pero jamás ha difundido algún reportaje (ya no digamos de ella que no elabora trabajos periodísticos) sino algún integrante de su equipo de investigaciones especiales. En este mundo raro un actor político puede ser comunicador, ciudadano independiente o un actor que hoy está en un partido y mañana en otro; todos tienen su mercado.


 

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