Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, vuelve a ser noticia nacional e internacional e internacional. Hace un año y cinco meses, el 22
de febrero de 2014, la recaptura de uno de los narcotraficantes más buscados de México, quien se había evadido del penal de Puente Grande, Jalisco en 2001, logró la unanimidad en los diarios de circulación nacional: para todos, sin excepción, fue noticia de ocho columnas.
La madrugada de este 10 de junio, la Comisión Nacional de Seguridad emitió un comunicado en donde confirmó la fuga de Guzmán Loera, esta vez del Penal del Altiplano, la cual se produjo entre las 18:00 y 20:00 horas del sábado a través de un túnel en la zona de regaderas. En esta ocasión, la unanimidad en las primeras planas de los diarios no se consiguió.
La cobertura informativa de los medios nacionales comenzó pasadas las 04:00 horas a través de sus cuentas de Twitter y portales de Internet. En las versiones impresas de los diarios, para Milenio, La Jornada, Ovaciones, El Sol de México y Excélsior, fue noticia de ocho columnas. Los casos de El Universal y Reforma, merecen una mención aparte.
La portada original de El Universal que circuló en las primeras horas de este domingo, tenía como encabezado central “Crimen provoca incendios para extorsionar”, sin embargo, en la sala de redacción de Bucareli se tomaron decisiones rápidas y posteriormente salió una nueva edición con la noticia de la fuga del Chapo Guzmán a ocho columnas. De hecho, este medio es de los que ha desplegado una de las coberturas más amplias a través de Internet y las redes sociales: con imágenes, videos y la reseña puntual de las notas generadas a raíz del hecho principal.
Por lo que toca a Reforma, quedará como el único diario cuya edición impresa no solo no consignó en su primera plana la nota de le evasión de Joaquín Guzmán Loera, sino que ni siquiera hay un solo dato al respecto en páginas interiores. Si bien, a través de su versión digital ha cubierto el suceso con suficiencia, el yerro editorial ya ha quedado registrado.
Cabe mencionar que algunos diarios como Reporte Índigo y El Financiero, que no se publican en domingo, han informado de la fuga del Chapo Guzmán desde que se originaron los hechos. Incluso, en el caso de El Financiero, sus principales editorialistas han publicado sus análisis sobre lo ocurrido.
Entre los medios digitales también se han dado coberturas puntuales y profusas como la de Animal Político y otras sorprendentemente tardías como la de Aristegui Noticias, cuya primera nota sobre la fuga del Chapo Guzmán se registró siete horas después a partir de que comenzaron a circular las primeras versiones. A lo largo del día, este medio se concretado a retomar algunas de las reacciones aparecidas en otros medios, principalmente extranjeros y no ha generado contenidos propios, salvo una entrevista con su colaborador Eduardo Buscaglia.
Cabe señalar que el portql de la revista etcétera y su cuenta de Twitter informó del tema junto con todos los medios, recién pasadas las cuatro de la mañana y es uno de los que mejor cobertura informativa y editorial ha dado
Los distintos seguimientos informativos sobre la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, no han escapado de los tintes del periodismo oficialista y el periodismo militante. En el primer caso, el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, a través de su cuenta de Twitter, lamenta el hecho y expresa su deseo de que Enrique Peña Nieto tome las decisiones necesarias para dar esperanza “a quienes queremos vivir bajo la ley”; así mismo, apunta – a manera de justificación – que el gobierno de Estados Unidos nunca hubo una petición formal para la extradición del capo.
Por lo que respecta al periodismo militante, en la cobertura del semanario Proceso a través de su portal de Internet, Jenaro Villamil escribe un artículo titulado “El Chapo Guzmán”, un símbolo de la narcocorrupción, en donde el autor llega a conclusiones y desliza hipótesis sin aportar elementos de prueba, por ejemplo, que la recaptura de febrero del 2014 es una “sospechosa operación de eficacia de elementos de la Marina que suponían una negociación para evitar enfrentamientos”. Asimismo le atribuye al narcotraficante el “derribar aviones y cooptar gobernadores”, sin dar nombres ni detalles. Por último argumenta que no conviene la extradición del Chapo Guzmán a Estados Unidos porque mientras en México es “jefe de jefes” allá sería carne de cañón de los discursos de Donald Trump. En resumen, una pieza de periodismo militante, sin un análisis serio del tema.
El Chapo Guzmán volvió a ser noticia, no solo en México, sino en el extranjero, donde ya se ve este nuevo suceso como un golpe más a la credibilidad del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuya primera reacción ha sido errática. Su estrategia de comunicación para enfrentar esta nueva crisis, la analizaremos posteriormente.
