1. Cantar “Las mujeres ya no lloran” en un país donde el número de feminicidios por día es uno de los más altos del mundo. Asomarte a ver a #Shakira y no recibir a las madres buscadoras.
2. Clamar por la paz mundial sin condenar la violencia que, día con día, perpetran los grupos criminales en el país.
3. Preocuparse más por las necesidades de la dictadura cubana que por las necesidades de los mexicanos.
4. Hablar de la corrupción de los gobiernos anteriores mientras escondes la cabeza para denunciar los formidables casos de corrupción que hay desde 2018 hasta la fecha.
5. Hablar de García Luna y ponerse un tapabocas para no mencionar a Adán Augusto.
6. Como activista condenar a Coca-Cola y como presidenta dar la bienvenida a la inversión multimillonaria de la Compañía en el país.
7. Hablar de soberanía y hacer todo lo que ordena Donald Trump.
8. Anunciar la presentación de la iniciativa de reforma electoral al menos cuatro veces, y posponerla, renunciar al diálogo con las fuerzas políticas con el pretexto de que tu propuesta surge del pueblo y, al mismo tiempo, buscar la regresión al presidencialismo omnímodo y la tutela de un solo partido.
9. Decir que los medios paleros del gobierno son periodismo independiente.
10. Pedir que se presenten pruebas sobre la monumental corrupción de muchos personajes de la 4t y omitir que la FGR debería iniciar indagatorias de oficio.
11. Vive disgustada, permanentemente enojada, con un rictus de enfado que le desdibuja el rostro hasta cuando intenta sonreír.
PD. Estos comentarios fueron patrocinados por “Las aguas negras del imperialismo yanqui”.

