¿Cómo es el día después del triunfo populista?

La negativa de los líderes del Brexit a dar la cara, después de quedar demostrado que mintieron durante la campaña, es el mejor ejemplo de las dos características más dañinas del populismo: la irresponsabilidad y el facilismo para prometer.


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Los 17 millones de votantes por el Brexit creyeron que al día siguiente entrarían a su sistema de salud pública 100 millones de libras semanales, procedentes de la cuota de 350 millones que enviaba Reino Unido a la Unión Europea.


Fue una mentira de Nigel Farage, a quien, como todo populista, le fue fácil prometer el cielo y las estrellas. Pero el desenganche jurídico de la UE llevará años y tampoco será posible presupuestalmente cerrar una llave para abrir otra.


¿Cuál es la respuesta de Farage a su mentira? La típica de un populista cuando sus promesas resultan falsas: “Fue un error. Nuestras promesas fueron siempre una serie de posibilidades”.


Además, con la salida británica, a Estados Unidos se le va el mejor defensor de sus intereses dentro de la UE, por lo que ya busca al sustituto en Alemania o Francia.


Los primeros jarros de agua fría para los votantes por el Brexit provocaron que el sábado muchos marcharan para exigir se repita la votación. De hecho ya existen más de 3.5 millones de firmas recolectadas para un nuevo referéndum.


Uno de esos jarros de agua fría ha sido comprobar que es imposible detener la llegada a Reino Unido de 18 mil ciudadanos anuales de países de la UE (otra más de las promesas del Brexit), ya que es imposible porque la mitad de las exportaciones británicas va a los países de la UE.


Y según las reglas la UE no puede comprar nada al país que no acepte la libre circulación de ciudadanos. ¿Cuál es la respuesta de Daniel Hannan, otro impulsor del Brexit? La típica de un populista cuando sus promesas resultan falsas: “Nunca dijimos que iba a producirse un corte radical”.


Otra promesa falsa fue que los pescadores británicos podrían pescar cuanto se les antoje, ya sin las restricciones de la UE. Pero cambiar las restricciones actuales conllevará muchos años de negociaciones, mientras que el corte de los subsidios de la UE a la pesca británica será inmediato.


El fracaso del Brexit es producto del populismo y éste es igual en cualquier lugar del mundo que aquí o en Venezuela. Populismo es asegurar que se resolverán todos los problemas de un país vendiendo un avión, rebajando el salario a funcionarios, que no habrá aumento de impuestos…


Todas esas tonterías que el elector se llega a creer y de cuyo error se da cuenta sólo al día siguiente de haber votado.


Como los ingleses con el Brexit.



Este artículo fue publicado en La Razón el 4 de julio de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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