López Obrador asestó el principal y más grande golpe que han tenido los empresarios en décadas. El rechazo al aeropuerto de Texcoco, donde ya hay contratos de constructoras y un financiamiento en bonos y Fibra E de siete mil millones de dólares, sólo es entendible en la arena pública, en la hegemonía del poder público y ahí el presidente electo fue más que claro: sólo uno manda, y no son los mercados ni “la minoría del poder económico y político”. Señoras y señores, bienvenidos a la era López Obrador.
AMLO HABÍA CUIDADO MERCADOS HASTA EL AEROPUERTO
El presidente electo se agarró de una consulta popular llena de fallas metodológicas y de ejecución, para tomarla como la perfecta coartada: “Acostúmbrense, es la nueva forma de decidir tomando en cuenta al pueblo”. Y todos saben que la última palabra la tiene el próximo Presidente. Es interesante. AMLO sabe cuidar los mercados. Sus primeros mensajes al ganar las elecciones fueron de mantener finanzas públicas sanas. Se reunió y limó asperezas con los empresarios. Fue pragmático para sacar adelante el TLCAN en el tema energético. Y decidió bien en la subgubernatura del Banco de México, respetando su autonomía. Si pensamos en el ABC para llevarse bien con los mercados, para alejarse del fantasma de Venezuela de Hugo Chávez y Maduro, ese ABC lo había ejercido López Obrador… hasta ayer.
NI MERCADOS NI PODER ECONÓMICO TOMAN LAS DECISIONES
Pero vino un cambio drástico. Más que un viraje, es un golpe sobre la mesa al poder económico y político existente. Fue como decir, aquí quien toma las decisiones soy yo. No son los “privilegiados provenientes de los gobiernos neoliberales”. No es la “minoría empresarial rapaz” ligada al poder político. Tampoco son los mercados: “El Estado no se supeditará más a los mercados… esto es lo viejo, lo que ya se fue”.
EL ALTO COSTO DE TEXCOCO, PERO TAMBIÉN EL MANOTAZO
La decisión del aeropuerto, de rechazar el proyecto Texcoco financiado por el sector privado al 70%, donde todo el empresariado lo apoyó, que fue un tema de campaña electoral, sólo puede explicarse por una razón: mostrar quién va a empezar a mandar. Insistimos: López Obrador conoce las consecuencias de sus actos. Y los mercados reaccionaron mal ante el rechazo a Texcoco: el peso y la bolsa cayeron a niveles no vistos desde que Trump tomó la Presidencia de EU.
Los mercados vieron la imposibilidad del gobierno mexicano de realizar un proyecto transexenal, cuasifinanciado por la IP. Los tenedores de bonos y Fibra E financiaron el 70% del proyecto de Texcoco. Ahora les tendrán que devolver los siete mil millones de dólares entre bonos y Fibra E, más lo que invirtieron constructoras, más lo que venga por incumplir el contrato.
López Obrador prefirió tomar esos costos, que serán mayores a los 100 mil millones de pesos, y que puso nervioso al mercado cambiario y la Bolsa. El mensaje fue claro a la “minoría del poder económico y político”. Las decisiones ya no las toman ustedes ni los mercados. Pero, cuidado, una cuestión fue, por una sola vez, mostrar músculo, con costos muy elevados, pero de ahora en adelante el margen de maniobra financiero será muy acotado y las agencias calificadoras y analistas estarán muy atentos, entre otras a la Reforma Energética.
OHL, LA BENEFICIADA CON SANTA LUCÍA
El Presidente electo jamás imaginó a quien podría estar beneficiando, y es justo a uno de los grupos que más criticó en la campaña por estar ligado al poder mexiquense. Nada menos que a la constructora OHL. Sí, OHL la que estuvo en los escándalos mediáticos por tener relación con el gobierno mexiquense, de extracción priista. Resulta que la vía que conectará Santa Lucía al Aeropuerto Benito Juárez, es el Circuito Exterior Mexiquense, concesión de OHL. Y resulta que el Aeropuerto de Toluca, al que López Obrador ya dijo que se levantará, también es concesión de OHL. Nadie sabe para quién trabaja.
JUAN CORTINA ASUME CEAL
Juan Cortina ha realizado una labor importante en el sector azucarero. Le tocó el primer embate con el gobierno de Donald Trump, y el azúcar, pese a todo, pudo mantener sus cupos de exportación al mercado estadunidense.
Y ahora el expresidente de la Cámara Nacional de la Industria Azucarera y Alcoholera, asumirá la presidencia del CEAL, el Consejo Empresarial de América Latina. Cortina buscará una integración, de verdad, comercial y de inversión de México con los países latinoamericanos. Sabe de la necesidad de diversificar, y las condiciones están dadas: nuevos gobiernos, nuevas tecnologías y nuevos mercados.
La XXIX Asamblea Plenaria del CEAL se lleva a cabo en México, donde hay más de 150 empresarios de la región, Cortina sabía que los ojos están puestos en México. Y sí, habló de la transición política, pero que necesitará de empresarios comprometidos. “México no se detiene”. Ahí se habló de la reinvención de las empresas y sus lazos. Juan Cortina también es presidente del Grupo Azucarero México.
Este artículo fue publicado en Excélsior el 30 de octubre de 2018, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

