Conocimiento inútil sobre Tokio, Japón

1. No existen los cacahuates japoneses. Los busqué, en serio.

2. No es verdad que todos los baños tienen un hoyo en el piso. Hay incluso dispositivos para regarse la zona del epicentro, y el epicentro mismo, con pleno confort.

3. Los camaradas de Tokio no se besan en la calle, ni pensar en esos arrimones que en la Ciudad de México vemos o hacemos cotidianamente (con la pareja, se entiende)

4. No hay perros en situación de calle, todos están en carreolas, caminan a lado de ¿papá y mamá? Hay regiones donde, para animales callejeros, están los venados.

5. Ocho de cada diez viejos se parecen al señor Miyagi (encuesta a ojo de buen cubero).

6. Para todo o casi hacen dos reverencias.

7. Sonríen hasta para dar las pésimas noticias. Por ejemplo, “señor, su vuelo está cancelado”. Así es, se canceló nuestro vuelo a Pekín por un pinche huracán y, ahora, mientras redacto esto, cruzo los dedos por encontrar en Tokio un vuelo, a seis horas y veinte minutos de donde estamos, en Osaka (pero ya no detallo más porque Facebook es sólo para presumir que todo va muy bien y que somos muy felices, o sea que sonrío).

8. Hacen fila para todo.

9. Es más fácil encontrar a alguien que hable español a un bote de basura.

10. Hay muchos baños públicos y todos son muy limpios y gratuitos.

11. No vi una sola japonesa nalgona (y créanme que eso para mí sí es relevante).

12. No vi a un solo japonés tatuado.

13. La Señorita Cometa es más famosa entre los cincuentones mexicanos que entre los japoneses. En cambio Ultraman sí es conocido, al menos con un rating similar al de Napoleón famoso cantante en nuestro país durante los setenta por éxitos tan sonados como Hombre o Vive o Ella se llamaba Marta.

14. Los automóviles se manejan por la derecha y muchos carros tienen hasta cuatro espejos retrovisores en la parte delantera.

15. La salsa de soya sabe a guacala y el sushi es tan común en Tokio como las enfrijoladas en México.

16. Una fuente que pidió el anonimato me asegura que las revistas pornográficas tienen difuminado el centro de la atención del lector aunque se nota que aún conservan la exuberancia de la selva amazónica como atractivo erótico (que no comparto porque, en esos términos, prefiero la zona deforestada).

17. Nadie o casi nadie plática en la calle, con alguna otra persona me refiero, porque todos están conectados a su teléfono, así como si fuera tanque de oxígeno o una cerveza en el antro.

18. En verdad que aquí hasta mi abuelita es cinta negra.

19. Tuve pegue en Tokio con las japonesitas, aunque usted, no lo crea.

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