El contubernio entre criminales y las autoridades encargadas de perseguirlos está presente en México desde los tiempos en que se proclamó como nación independiente. El escritor Manuel Payno creó el personaje del coronel Relumbrón, basado en la historia real del coronel Juan Yáñez, quien ocupara altos cargos en el gobierno mexicano, a la vez que se dedicaba al robo y al asalto. En la obra literaria, Relumbrón era el encargado de la seguridad de los caminos, pero también era el jefe de Los Bandidos de Río Frío. Dos siglos después, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco resultó que era el capo del organismo criminal La Barredora. A lo largo de la historia nacional se han sucedido paradojas de este tipo, fenómeno recrudecido con el fortalecimiento de los carteles del narcotráfico.
Los Bandidos de Río Frío es una obra de lectura imprescindible. Novela histórica que testimonia la vida en el México del siglo XIX, Payno mezcló en ella aventura, melodrama y crítica social. Se basó en el caso penal del coronel Juan Yáñez, en cuyo enjuiciamiento se descubrió que encabezaba una banda de forajidos que, entre 1830 y 1835, asaltaba las diligencias en el camino de México a Veracruz y robaba casas en la propia Ciudad de México. El líder de la banda tenía el cargo de ayuda de campo del Presidente de la República, el general Antonio López de Santa Anna, y despachaba en Palacio Nacional. Por ello contaba con información privilegiada que usaba para planear sus golpes y eludir la persecución policial.
Para recrear literariamente a Yáñez, Payno lo llamó coronel Relumbrón. Circunstancias similares se han sucedido en México tanto en los ámbitos locales como en el federal. Algunos de estos son El Negro Durazo, el “Zar Antidrogas” general Gutiérrez Rebollo, Genaro García Luna y, en tiempos de la 4T, los de Alfonso Romo (jefe de la oficina presidencial de AMLO) y el del comandante H.
José López Portillo designó a Durazo como Jefe del Departamento de Policía y Tránsito del Distrito Federal (DGPyT, equivalente a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de hoy), cargo que ocupó de 1976 a 1982. A cambio de jugosas cuotas y utilizando a la policía capitalina, protegió a todo tipo de delincuentes y criminales, entre ellos al narcotraficante Rafael Caro Quintero. En 1984 fue detenido y purgó 8 años de cárcel por los delitos de contrabando, acopio de armas y abuso de autoridad.
En 1996, el general de división José de Jesús Gutiérrez Rebollo fue nombrado jefe del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD), que en ese entonces era el organismo líder de la lucha contra el narcotráfico, por lo que el militar fue conocido como “zar antidrogas”. Desde tan alto cargo, Gutiérrez Rebollo tuvo acceso privilegiado a los recursos de inteligencia (investigaciones y operaciones antidrogas, escuchas telefónicas, testigos protegidos, identidades de informantes), incluso los proporcionados por agencias estadounidenses. En 1997 fue destituido por cohecho, asociación delictuosa, delitos contra la salud y crimen organizado, En su juicio se escuchó la grabación de una llamada telefónica que sostuvo con Amado Carrillo Fuentes, líder del Cartel de Ciudad Juárez, en la que discutía los pagos que recibiría por ignorar que el “Señor de los Cielos” utilizaba sus aviones para el transporte de drogas.
Es muy conocido el caso de Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública en el gabinete presidencial de Felipe Calderón (2006-2012). En 2019 fue detenido por los Estados Unidos, acusado de aceptar sobornos del Cartel de Sinaloa. En 2024 fue sentenciado a 38 años de cárcel.
Son más recientes los casos de Alfonso Romo y del comandante H. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el Jefe de la Oficina Presidencial lavó dinero del Cartel de Sinaloa a través de una empresa financiera de su propiedad, de acuerdo con la acusación del Tesoro estadounidense. En el mismo sexenio y según la fiscalía local, Hernán Bermúdez fungió como jefe de la policía de Tabasco con la función de garantizar la seguridad pública. Pero al mismo tiempo encabezaba la empresa criminal La Barredora, coaligada al Cartel Jalisco Nueva Generación y dedicada al tráfico de personas y de drogas, el secuestro y la extorsión.
Payno legó a la literatura el personaje del deshonesto coronel Relumbrón. Pero los hechos muestran que, lamentablemente, en México la realidad supera a la ficción.
Cincelada: Según Ricardo Ravelo, Rocha Moya participó del secuestro de El Mayo Zambada, así como en el asesinato de sus escoltas y el de Héctor Melesio Cuén, diputado y ex rector de la UAS.

