Cuando difamar es política y callar es castigo

Ayer en Villahermosa se presentó el libro Difamados y Perseguidos de la 4T, coordinado por el escritor y periodista Marco Levario Turcott.

No fue solo un evento editorial. Fue un acto de resistencia. Ahí se reunieron voces distintas —periodistas, políticos, ciudadanos— que han sido atacados por pensar diferente, por denunciar abusos, por no agachar la cabeza.

En este país, cuando el poder no puede responder con argumentos, responde con insultos. Cuando no puede explicar sus errores, inventa enemigos. Y cuando alguien alza la voz, lo difama, lo persigue, lo encierra o lo borra de los medios.

Eso le pasó a Rosario Robles, que estuvo presente manifestando sus vivencias y traiciones que le costó incluso haber estado en prisión. Eso le ha pasado a muchos periodistas que hoy viven con miedo, pero siguen escribiendo. Eso le pasa a cualquier ciudadano que se atreve a preguntar: “¿Dónde está el dinero?”, “¿Por qué no hay medicinas?”, “¿Por qué no hay justicia?”

El libro documenta 17 casos. No son solo nombres. Son historias de vida. Son pruebas de que el poder, cuando se siente débil, se vuelve cruel. Pero también son señales de que hay gente que no se rinde. Que sigue hablando, escribiendo, denunciando.

Lo más fuerte de la presentación fue ver que no importa de qué partido vengas, si eres de izquierda, derecha o centro. Lo que importa es que defiendas la verdad. Que no te dejes comprar ni callar. Que tengas claro que la libertad de expresión no es un lujo: es lo que nos permite vivir con dignidad.

En la foto del recuerdo aparecen Rosario Robles, Gibrán Ramírez y el director de la Revista Etcétera, Marco Levario, junto a políticos tabasqueños como Lorena Beaurregard de los Santos, Juan Manuel Fócil Pérez, Javier Cabrera, y los dirigentes de Movimiento Ciudadano Tabasco, Pedro Palomeque, y del PRI Tabasco, Miguel Barrueta.

No es solo una imagen: es un mensaje. Es la muestra de que, cuando se trata de defender la libertad, hay quienes saben dejar de lado sus diferencias y ponerse del lado correcto de la historia.

Aquí lo decimos claro: difamar no es gobernar. Perseguir no es justicia. Y callar al pueblo no es democracia.

Este libro no es solo para periodistas. Es para ti, que vives en la colonia, que ves cómo sube todo menos el salario, que sabes que algo está mal pero no te dicen qué. Léelo, escúchalo, compártelo.

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