viernes 01 diciembre 2023

De distractores políticos

por Berenice Aguilar Vázquez

Los distintos gobiernos, incluso aquellos con diferentes orientaciones políticas e ideológicas, utilizan estrategias distractoras para reducir el impacto de los problemas que afectan al país.

Algunas tacticas comunes incluyen cambiar de tema abruptamente, pasando de discutir resultados a hablar de otros temas más favorables para ellos. También suelen culpar a opositores políticos, a la administración anterior, o a factores externos por los resultados negativos, evitando asumir responsabilidad. A menudo hacen promesas de futuras mejoras o proyectos, desviando la atención de los resultados actuales hacia lo que podría suceder en el futuro. Otra estrategia muy concurrida es crear divisiones y polarizar a la audiencia en torno a temas controvertidos puede desviar la atención de los resultados objetivos. Por último, tenemos el eficaz distractor de “los otros datos”. Es decir, la difusión de información falsa o engañosa para confundir a la ciudadanía y distraerla de la verdad.

Cuando la situación se torna difícil, estas tácticas políticas sirven como una especie de cortina de humo para minimizar problemas más graves. En lo que se refiere al uso de estas estrategias, México es un buen ejemplo: durante el mandato de López Portillo, vimos la detención de Eugenio Méndez Docurro y Félix Barra; con De la Madrid, se llevó a cabo el proceso de desafuero y la prisión de Jorge Díaz Serrano; Salinas enfrentó el encarcelamiento de La Quina y Legorreta; Zedillo tuvo que lidiar con el caso de Raúl Salinas; bajo la presidencia de Peña Nieto, surgieron los casos de Javier Duarte, Roberto Borge y la maestra Elba Esther Gordillo, y en la era de López Obrador, figuran Rosario Robles y Jesús Murillo Karam, entre otros.

La administración de López Obrador enfrenta desafíos significativos, como las consecuencias económicas de la pandemia, la recesión económica, la débil lucha contra la corrupción y la impunidad, así como la creciente inseguridad que amenazan la estabilidad del país y causan sufrimiento.

Ahora, se suma la preocupación por el creciente empoderamiento del crimen organizado que agrava aún más la situación social.

Dado este contexto, era de esperar que la popularidad del presidente se viera afectada, pero hay que reconocer que ha sabido resistir el embate. Ha logrado conectar emocionalmente con su base electoral al denunciar a quienes percibe como saqueadores, lo que resuena con sus seguidores.

Además, cuando los problemas parecen salirse de control, implementa las efectivas estrategias distractoras que le benefician.

Su habilidad para comunicarse con la población y sus constantes viajes por el país le otorgan ventajas políticas.

Sus conferencias matutinas tienen un alcance y penetración notables. La confrontación se convierte en su herramienta para desterrar lo que considera maldades del neoliberalismo. Esto lo mantiene en campaña política permanente. Recientemente, su enfoque nacionalista ha chocado con los intereses estadounidenses y los acuerdos del Tratado de Libre Comercio, lo que ha generado tensiones y al mismo tiempo, apoyo popular.

No obstante, el tiempo avanza rápidamente; las esperanzas y sueños de transformación se desvanecen. La transformación del régimen podría limitarse a un simple cambio de gobierno. Las reformas constitucionales relacionadas con energía y electricidad no se lograron, y las propuestas sobre reforma electoral y la adscripción de la Guardia Nacional a la Defensa Nacional no avanzaron en el Congreso. La inseguridad sigue en aumento y preocupa tanto a nivel nacional como a los vecinos del norte.

En las últimas semanas, hemos sido testigos de actos de violencia irracional en varios estados, con delincuentes desafiando abiertamente al gobierno mediante actos de fuerza y destrucción, lo que ha expuesto la vulnerabilidad del gobierno y suscita críticas tanto a nivel nacional como internacional.

Por todo lo anterior, es crucial que estos temas dominen la agenda ciudadana y que estemos atentos a estos distractores para que seamos capaces de evaluar el desempeño del presidente López y la calidad de su gestión.

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