Apremiado por imponer una narrativa antiyanqui, con la que buscará responder a las previsibles revelaciones que sobre la narcopolítica están por generarse en Estados Unidos, el grupo en el poder transitó de una política de brazos abiertos al nomadismo digital de extranjeros asentados en México, a un discurso patriotero y xenófobo contra la gentrificación. Este discurso se acompaña de la organización nada espontánea de movilizaciones violentas, como las ocurridas recientemente en la colonia Condesa.
Para contextualizar el tema, se debe decir que los avances tecnológicos hacen posible la deslocalización de las labores productivas. Esto permite a grandes empresas aplicar una estrategia de ahorros en la instalación y funcionamiento de oficinas. Contratan personal con la condición de que realice el trabajo desde su casa (homework), utilizando su propio equipo de oficina, computadora personal y su cuenta de internet. Esto permite que los empleados así contratados puedan mudarse a otra ciudad o país en busca de mayor comodidad, mejores condiciones o mejor clima. Se convierten en nómadas digitales que llegan a una ciudad, rentan un departamento y se instalan para vivir y trabajar desde ahí.
La migración de nómadas digitales tuvo un primer impulso cuando Andrés Manuel López Obrador gobernó la Ciudad de México. En enero del año 2001, apenas iniciado su periodo como Jefe de Gobierno, emitió el Bando 2 que buscaba “revertir el proceso de despoblamiento” en las demarcaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón. Se establecieron facilidades para la construcción de inmuebles de departamentos, lo que originó el beneplácito de constructoras y despachos dedicados a los bienes raíces. Empresarios como Carlos Slim y Rioboó, entre otros, se convirtieron en aliados de lo que después sería Morena.
Aparte de un boom inmobiliario, el Bando 2 ocasionó el encarecimiento del suelo y el consecuente incremento de las rentas en las demarcaciones mencionadas. Se produjo así la salida masiva de familias de la clase media que no contaban con ingresos suficientes para seguir viviendo en la zona central de la capital del país.
Cuando Claudia Sheinbaum gobernó la CDMX dio continuidad a esta política gentrificadora. Firmó un acuerdo con la empresa estadounidense Airbnb para convencer a los nómadas digitales de que esta ciudad era “un destino atractivo para realizar su trabajo remoto”. Aunque cuando presentó el convenio (en octubre de 2022) declaró que pediría a la Secretaría de Planeación que hiciera un estudio para que no se incrementaran las rentas, de dicho estudio nunca se supo y no tomó medida alguna de prevención. A partir del convenio con Airbnb las rentas tuvieron un gran impulso al alza, particularmente en las colonias Juárez, Del Valle, Roma. Condesa y Nápoles, así como en Polanco, Santa Fe y otras localidades que se han visto beneficiadas por el arribo de migrantes primermundistas.
La migración de nómadas digitales produce una importante derrama económica, el florecimiento de empresas e incremento del empleo. Pero también genera efectos negativos como el desplazamiento de personas de clase media que deben mudarse a zonas periféricas, donde las rentas son más baratas, así como la imposibilidad de que los habitantes de las colonias populares puedan conseguir y sufragar un lugar donde vivir en las localidades gentrificadas.
Ante esta problemática, el grupo que ha estado en el poder de la ciudad a lo largo de este siglo ha sido incapaz de ofrecer una política pública que aproveche los beneficios que a la ciudad trae el nomadismo digital, a la vez que atienda sus efectos nocivos.
Recientemente, motivado por la inminencia de que la narcopolítica mexicana quede al desnudo por las investigaciones de la DEA y las confesiones de los hijos del Chapo y del Mayo Zambada, el obradorato busca crear un ambiente antiyanqui con la intención de denunciar tales revelaciones (que pueden ser demoledoras) como “injerencia extranjera” en asuntos de México. Uno de los pretextos de la estratagema es la gentrificación. En realidad, no les interesa en lo más mínimo la suerte de las familias desplazadas o imposibilitadas de asentarse en las zonas de alto desarrollo, las largas horas de trayecto que hacen diariamente hacia el trabajo o la escuela. El obradorato solo usa este problema para alimentar su discurso de reacción a las evidencias de su acuerdo con grupos criminales.
Cincelada: ¿Quién falta a la investidura presidencial? ¿Un abogado defensor o el jefe de la oficina de AMLO que lavaba para el Cartel de Sinaloa? ¿El alegato de Lichtman o la defensa del Mayo Zambada que se hace desde Palacio Nacional?

