Deepfakes y estafas: el negocio que las plataformas permiten mientras siga siendo rentable

La imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum prometiendo “100 mil pesos al mes con solo invertir 4 mil” no circuló en la clandestinidad digital. Apareció como anuncio pagado en YouTube. El video era falso, generado con inteligencia artificial. El 8 de diciembre, el Senado reaccionó con un extrañamiento formal a Google México. Fue un hecho inédito: la primera reprimenda pública del Poder Legislativo a una gran plataforma tecnológica por permitir publicidad fraudulenta de forma masiva.

El gesto fue importante. Pero insuficiente.

Yalitza Aparicio, actriz nominada al Óscar, ha sido clonada digitalmente en anuncios falsos que circulan en Facebook e Instagram prometiendo riqueza instantánea. Javier “Chicharito” Hernández, Ernesto Laguardia, Kate del Castillo e incluso el general secretario Luis Cresencio Sandoval han sido utilizados sin autorización para vender desde criptomonedas hasta supuestos tratamientos médicos. No se trata de errores aislados: es un patrón.

La estafa dejó de ser artesanal. Hoy es industrial, automatizada y escalable.

Cuando el fraude se vuelve parte del negocio

Una investigación de Reuters, basada en documentos internos de Meta, reveló que hasta 10 % de los ingresos publicitarios globales de la empresa en 2024 —unos 16 mil millones de dólares— estuvieron vinculados a anuncios fraudulentos, engañosos o prohibidos. La cifra es incómoda no solo por su tamaño, sino por lo que implica: el fraude no es una anomalía, es un costo asumido.

Google no publica un porcentaje similar, pero su propio Ads Safety Report 2024 reconoce la eliminación de más de 5.1 mil millones de anuncios, la restricción de 9.1 mil millones adicionales y la suspensión de 39.2 millones de cuentas de anunciantes en un solo año. Una proporción relevante de estas acciones está relacionada con estafas financieras y suplantación de identidad.

Cuando las cifras se miden en miles de millones, el problema deja de ser técnico. Es estructural.

Víctimas visibles, responsables diluidos

Las consecuencias no son abstractas. En México, más de 140 mil quejas por publicidad engañosa en plataformas digitales fueron registradas por Profeco en 2025, con un crecimiento de dos dígitos respecto al año anterior. Las pérdidas económicas se estiman en varios miles de millones de pesos.

Las plataformas eliminan los anuncios cuando el daño ya ocurrió. Google retiró los videos falsos de Sheinbaum tras el extrañamiento del Senado. Meta hace lo mismo cuando el caso escala mediáticamente. Pero no hay reembolsos automáticos, no hay fondos de compensación, no hay sanciones proporcionales.

Las multas máximas posibles en México representan menos del 0.01 % de los ingresos globales de estas corporaciones. No disuaden. No incomodan. No cambian conductas.

Borrar no es reparar

“Es un modelo de negocio perverso: ganan con el clic fraudulento y, cuando los descubren, simplemente borran el anuncio y continúan”, ha señalado Luis Fernando García, director de R3D. La frase no acusa intenciones: describe incentivos.

Mientras el costo de permitir estafas sea marginal y la ganancia multimillonaria, la moderación seguirá siendo reactiva, no preventiva.

Regulación lenta frente a tecnología veloz

Las reformas aprobadas en la Cámara de Diputados para tipificar el uso fraudulento de deepfakes son un avance. La propuesta de un fondo de reparación financiado por plataformas extranjeras apunta en la dirección correcta. Pero el desfase es evidente: la tecnología ya corre a velocidad industrial; la regulación avanza en cámara lenta.

El extrañamiento del Senado a Google es un síntoma de algo más profundo: el Estado apenas comienza a dimensionar el poder real de las plataformas y el costo social de dejarlas autorregularse.

Mientras tanto, cada día aparecen nuevos rostros clonados en redes sociales.
La tecnología está lista.
El negocio también.
La pregunta es cuánto tiempo más se seguirá tolerando.

FUENTES Y DOCUMENTACIÓN

  • Reuters. Meta is earning a fortune from a deluge of fraudulent ads, documents show. Investigación basada en documentos internos de Meta que estiman que hasta el 10 % de sus ingresos publicitarios globales en 2024 provienen de anuncios fraudulentos, engañosos o prohibidos.
  • Google. Ads Safety Report 2024. Reporte oficial de seguridad publicitaria que documenta la eliminación de más de 5.1 mil millones de anuncios, la restricción de 9.1 mil millones adicionales y la suspensión de 39.2 millones de cuentas de anunciantes durante 2024.
  • Profeco. Informes anuales y boletines estadísticos sobre quejas por publicidad engañosa en plataformas digitales en México, con un crecimiento de dos dígitos respecto al año anterior.
  • R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales. Posicionamientos públicos y análisis sobre el modelo de negocio de las plataformas digitales, publicidad engañosa y responsabilidad corporativa.
  • Legislación mexicana. Ley Federal de Protección al Consumidor y disposiciones sancionadoras aplicables a publicidad engañosa en medios digitales.

Estados financieros públicos. Reportes anuales de Meta Platforms Inc. y Alphabet Inc., utilizados para contrastar el impacto real de sanciones económicas frente a ingresos globales.

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