El 15 o 20%

¿Qué tan importante es el 15 o 20% que no comparte, es crítico o está en contra del Presidente, para la gobernabilidad del país?

Todo depende de cómo se quiera ver. Si se le menosprecia o no se le toma en cuenta puede tener consecuencias en el mediano y largo plazos. Son voces que de suyo merecen atención, pero también por lo que representan.

No es que sean más o menos importantes que quienes están abrumadoramente con el Presidente, lo que pasa es que tienen un peso y fuerza real en función de sus actividades. Para la gobernabilidad hay que escuchar todas las voces por más incómodas que sean.

Si bien es un porcentaje menor lo que representan le debiera ser importante al Presidente. Son voces que en muchos casos a López Obrador no le gustan y cada vez que aparecen busca cómo responderles; lo cual tiene algo de inédito porque no hay muchos  antecedentes en este sentido en otros sexenios.

Recordemos aquello de ni los veo ni los oigo. Por más que tuviera un control político, vía complicidades con medios y empresarios los cuales no nos dejan del todo, lo que acabó por pasar es que la Presidencia se aisló.

Si alguien perdió con ello fue la propia Presidencia. Dejó de tener referentes y el ejercicio del poder se volvió unilateral, a los críticos se les terminó viendo como adversarios y en la medida en que avanzaban los sexenios, se iban diluyendo las posibilidades de dialogar y escuchar.

El costo fue muy caro para el país. Para quienes se cerraron y no aceptaban la crítica fue la pérdida paulatina del poder y sobre todo el descrédito. Todo acabó siendo parte de un proceso en que la única voz importante a atender era la de ellos mismos, nadie se atrevía a decirle no al Presidente.

Peña Nieto es la prueba moderna de ello. No sólo se fue aislando sino que su propio equipo se encargó de aislarlo más. Su círculo inmediato le informaba sólo lo que quería o decidía, el expresidente terminó en el peor de los mundos.

Una abierta impopularidad en todo el país; se defendía y lo defendían bajo el supuesto que su trabajo y su obra se iba a ver al paso del tiempo. No va a haber forma porque si algo está haciendo el gobierno actual es acabar con todo ello, el legado, bueno y malo, de Peña Nieto está cerca del cesto de la basura de la mano de su impopularidad y un gran tufo de corrupción.

¿Todo esto sería diferente si hubiera escuchado voces críticas y diferentes a la suya y la de su obcecado equipo de trabajo? No hay manera de saberlo, pero lo que es un hecho es que de haber escuchado el desenlace de su gobierno quizá habría tenido otros resultados.

No recordamos un sexenio en que un presidente haya terminado con niveles respetables de popularidad, todos se acaban yendo por la puerta de atrás. Es el desgaste propio del ejercicio del poder, pero también es como fueron evolucionando en lo personal y público en el cargo. Mucho de lo que se prometieron hacer, por ejemplo el ser sensibles y atentos a la crítica, terminaron haciéndolo a un lado.

López Obrador tiene que pensar no sólo en el ahora. Tiene que decidir cómo quiere que se le vaya viendo a futuro. Su hoy imparable popularidad puede revertirse por innumerables razones, que igual pasan por situaciones inesperadas y por el referido inevitable desgaste del ejercicio del poder.

Tener al lado una especie de alerta constante a la crítica ayuda a verse a sí mismo. La crítica por más ruda que sea es un referente, a estas alturas el gobierno ya debe saber a quién escuchar y a quién tomarle distancia.

La crítica está concentrada en ese 15 o 20%, que no está con López Obrador o que estando con él la ejerce. El gobierno tiene un respaldo único, pero para gobernar y tener referentes requiere atender a la crítica, por más mal que le caiga.

RESQUICIOS.

Se van cerrando los caminos para el país ante la crisis venezolana. Nos pide el vicepresidente de EU que dejemos de ser espectadores, es la primera vez que nos lo plantean y saben por qué lo hacen.


Este artículo fue publicado en La Razón el 26 de febrero de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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