El Bronco y Santa

Hace unos días, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón mejor conocido como "El Bronco" reveló la identidad de Santa Claus. Dijo, ante hijos de policías, que "su papá es Santa Claus." Sin embargo, ante los reclamos de los presentes, aclaró que ser policía es como ser Santa Claus, porque el trabajo de los uniformados le da mucha felicidad a la gente. Bueno, eso dijo inicialmente. Más tarde, en su acostumbrado estilo, "El Bronco" afirmó que "Santa Claus sí existe, pero es gacho" porque sólo le lleva juguetes a los niños que tienen dinero y no a los niños pobres.


 


 


Los dichos de "El Bronco" me dejaron pensando, primero en la identidad de Santa Claus. De hecho, Santa Claus sí existe. En 1931 un artista de nombre Haddon Sundblom creó la ilustración de Santa Claus que todos conocemos. En ella se ve a un personaje regordete vestido de rojo con barba blanca, haciendo una pausa para tomar Coca-Cola, como en la imagen anexa. Desde entonces, millones de personas en todo el mundo piensan en Santa Claus a la usanza de esta campaña publicitaria de la Coca-Cola.


 



También es verdad que Santa Claus es gacho. La bebida que promociona contribuye a los graves problemas de obesidad y diabetes que aquejan a millones de mexicanos -y a nacionales de otros países, claro está. Por su efecto "energizante", dada la proporción de azúcares y cafeína que contiene, por sus propiedades como supresor del apetito -lo que genera una sensación de saciedad aun sin consumir alimentos- y por la mala calidad del agua potable, en México la población consume un promedio de 163 litros de refresco al año, siete veces más que el promedio mundial. En consecuencia, México posee el primer lugar en el planeta en obesidad infantil, el segundo lugar en adultos y forma parte del "top 10" de las naciones con mayor incidencia de diabetes.


 


 


De hecho, la imagen del Santa Claus barrigón que consume Coca-Cola es de lo menos sano. Si le pudiéramos hacer estudios clínicos a Santa Claus, seguramente sus triglicéridos y colesterol estarían por los cielos. En su examen de orina muy probablemente habría presencia de cetonas y en su examen de sangre los niveles de glucosa superarían en varias veces los límites normales. Ante ello, las posibilidades de que Santa Claus muriera por un accidente cerebro o cardiovascular serían altísimas.


 


 


Bueno, pero hoy es nochebuena y mañana es navidad. Más allá de los dichos de "El Bronco" y Santa Claus, de la crisis en Siria, de la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, de la partida de David Bowie, Juan Gabriel y Betsy Pecanins, de los serios problemas de salud, económicos y de seguridad que aquejan a México, es importante darnos un tiempo para departir con nuestros seres queridos. ¡Feliz navidad a todos! Y recuerden: todo con moderación y nada con exceso. No… esperen… ¿no era al revés?⁠⁠⁠⁠

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