El deterioro de la política tiene una gran base social

Los insumos éticos y las prácticas de los políticos son tan precarias como su base social en general, es decir, sus simpatizantes.


El discurso que descalifica al otro cuenta con aplausos desde las gradas, lo mismo en la zona periodística que en la de porristas militantes. Y eso inhibe convivir civilizadamente en la pluralidad y elude una de las principales virtudes de la política que es la celebración de acuerdos reformistas.


Desde las gradas hay gritos encendidos, difusión de falsedades e insultos contra el otro y se festejan las faltas y, a veces, se promueven porque el contrario, según esta pobreza ética e intelectual, se lo merece. Ojo por ojo dicen, o una de cal por las que van de arena, así de creativos.


La ineficacia política tiene un gran público, en particular, en la esfera digital, con voces anónimas, reales e inventadas cuando no pagadas para inhibir las opiniones del otro y descalificarlo siempre.


Por eso la política mexicana tiene un alarmante deterioro, porque sus políticos tienen un gran reflejo en las legiones de sus simpatizantes.

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