El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, llegó ayer a México en visita oficial, pero antes de reunirse con EPN se fue a “repartir alimentos a damnificados” en la Cruz Roja de Polanco. Los adversarios de Peña y Mancera en las redes muestran el hecho como un gran ejemplo de lo malosos e/o ineptos que son los personajes mexicanos. ¿Cómo se llamó la obra?
Trudeau llegó a México la víspera, acompañado de su esposa Sophie Grégoire, y fueron recibidos en Palacio Nacional por el presidente Enrique Peña Nieto, acompañado de su cónyuge, Angélica Rivera, así como varios funcionarios del gobierno mexicano. La visita tiene lugar mientras en Washington, Estados Unidos, se realiza la cuarta ronda de negociaciones del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cuya agenda ha generado algunas fricciones entre los tres países.
Pero previo a la reunión con Peña Nieto, Trudeau se presentó en las instalaciones de la Cruz Roja de México para “ayudar en la elaboración de paquetes de ayuda que se entregan a las víctimas de los sismos de septiembre pasado”, señala el Huffington Post en una reseña pletórica de fotos del político canadiense.
No es el único que ‘compra’ esta versión digamos heroica del asunto: En lo que cualquier observador imparcial podría catalogar como una típica ‘photo op’, muchos medios nos mostraron a Trudeau cargando cajas, reuniendo latas de alimento y otros suministros; y, claro, entregando la ‘ayuda’; en una sede de la Cruz Roja que por lo demás está ubicada en una de las zonas más opulentas de la ciudad y donde por cierto no se reportaron daños mayores por el sismo.
La reacción en redes sociales es curiosa y divertida, pues muchos redenautas que hubiesen crucificado a Peña por una acción similar, catalogándola de ‘demagógica’ (que inclusive han criticado a funcionarios de menor nivel que “se pasean” en las zonas de desastre), elogiaron la acción de Trudeau sin reserva alguna.
Más aún, reclamaron que EPN o el jefe de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, no realizaran acciones similares a la del político canadiense (cuando al funcionario capitalino lo ridiculizaron hace unas semanas por el bajo monto de una donación personal para el fondo de ayuda a damnificados, que mostró ante cámaras).
“Vergüenza debiesen tener funcionarios que les venga un mandatario extranjero a enseñarles a ser más humanos y educados”; “mejor un presidente extranjero ayuda que nuestro gobernante de caricatura”; “algo que el presidente de México ni las uñas se embarró y no hoy, sino a lo largo de los días después del terremoto… Nefasta actitud”, etc. y etc.
Alguno que otro se sale del tono general y va más allá: “Buen teatro pero, orgullosamente mexicano, ni me lo creo ni me lo flipo; que se lleve a sus mineras que tanto daño le hacen a mi país”.
Cabría preguntarnos qué pasa con nuestros críticos irreductibles, que se tragan sin chistar (o hacen como que se la tragan) una maniobra política de primaria, que por ejemplo fue vista en Canadá con naturalidad y la poca relevancia de una mera operación publicitaria y de cortesía.
The Star encabeza su información principal sobre la gira así: “Trudeau centra su atención en México en medio de las tensiones del TLCAN”, y agrega un fino balazo: “El Primer Ministro está tratando de consolidar la posición de Canadá ante los ojos de los mexicanos como un socio de confianza en todas las cosas, no solo en el comercio“.
¿Alguna mención a su publicitado periplo por la Cruz Roja? Recorro toda la nota… y no; ni una línea aparte del sutil balazo: ‘socio de confianza, más allá del comercio’, que acusa recibo de la operación publicitaria, sin comprarla ingenuamente.
En México parece que somos clientes de estas operaciones más o menos comunes y corrientes en el mundo. Ya nos pasó antes (¡dos veces!) con supuestas e inflamatorias filtraciones de encuentros entre Trump y Peña Nieto, posteriormente derrumbadas por investigaciones serias.
Filtraciones como estas, por cierto, fueron preparadas desde Washington con la clara intención de socavar el de por sí endeble apoyo interno de uno de los adversarios en las negociaciones del TLCAN (y que los críticos de EPN en México se tragaron redonditas en su afán por golpear al gobierno); es lógico suponer que las seguiremos teniendo en los siguientes meses. Convendría por ende que nuestros inefables objetores internos se avispen un poco, ¿no creen?

